CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

El Esequibo es nuestro

Muy poca gente en Venezuela, a lo largo de casi dos siglos de despojo territorial, se ha tomado en serio el problema del Esequibo, el estado número 25 de nuestro país.

La destartalada Venezuela del siglo XIX fue asaltada por la poderosa Inglaterra victoriana, que le arrebató algo más de 159 mil kilómetros cuadrados de botín. Recursos y riquezas de todo tipo, así como el control efectivo sobre las bocas del río Orinoco, el Esequibo solo ha aportado al país más arranques para el nacionalismo de exhibición que una genuina voluntad por recuperar lo que nos fue arrebatado por una vieja potencia colonial del pasado.

Aparte de la incursión militar ordenada por el general Pérez Jiménez, que aseguró para el país las riveras del Rio Esequibo en los años 50, los sucesivos gobiernos venezolanos solo han manipulado la llamada “Zona en Reclamación” como un instrumento de propaganda.

El presidente Raúl Leoni dijo que no contaba con fuerza militar para recuperar el territorio Esequibo. Después con la firma del Protocolo de Puerto de España entre por el gobierno de Rafael Caldera, el Reino Unido y la naciente República Cooperativa de Guyana a finales de los años 60 se llegó al colmo de los colmos: se congeló el asunto. Y, en el futuro, no se renovaron ni las conversaciones, ni las auténticas intensiones para la recuperación de nuestro territorio robado. Nos quedamos atrapados para siempre entre laudos arbitrales de la regente de España, intrigas de jueces rusos y abusos de poder británico sobre una Venezuela casi desintegrada de finales del siglo XIX.

Pero eso sí: cada vez que algún gobierno venezolano se veía en la necesidad de desviar la atención de la agenda nacional, echaba mano a un arranque patriotero que ponía a la “Zona en Reclamación” en el centro de una falsa importancia.

El último que cogió el asunto del Esequibo como cajita fue Hugo Chávez. En su estrategia de hacerse el simpático con la comunidad afrodescendiente de muchos pequeños países-parásitos del Caribe, en un «alegrón» dejó las cosas así con Georgetown. Ello le arrimó a su favor, junto con el petróleo de los venezolanos regalado por PetroCaribe, la “amistad” expresada en los organismos multilaterales, tanto en la OEA como en la ONU.

Pero es importante recordarlo: “El Esequibo es Nuestro”. Chávez no lo puede regalar. Ni Maduro, ni Padrino. Ni Diosdado ni ningún otro de estos pillos que están en el poder.

Porque el Esquibo no es suyo. Como tampoco el petróleo, los minerales, el millón de hectáreas de tierras que le acaban de entregar a los iraníes y cientos de miles de otras cosas más. Venezuela no es de ellos. Venezuela es de los venezolanos. Cualquier otra “cosa” que se haga, repetimos, sepa el mundo que están comprando, o usando o apropiándose de “cosas” ajenas, robadas por un régimen de hampones que trafican con “bienes” robados a toda una nación ¡Así de facilito! Y eso aplica igual para el territorio Esequibo; un pedazo de Venezuela, su Estado número 25.

Parte del inventario de lo que la nación venezolana tiene que recuperar, una vez que acabemos con todos estos delincuentes que llevan más de dos décadas usando al poder para traficar con lo que es de todo un país, como lo es el Esequibo.

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