CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

El general Clíver y el cartel de Miraflores

Con la simple información sobre la sentencia que le cayó encima a Clíver Alcalá de 21 años de prisión en Estados Unidos, se vuelve a poner bien en claro la naturaleza y el tipo de relaciones del régimen de Caracas con el narcotráfico internacional y la temible guerrilla de Colombia.

Alcalá Cordones apenas resultó ser un vaso desechable de la endiablada vajilla de negocios ilícitos y del bajo mundo que establecieron Hugo Chávez y sus secuaces, usando como parapeto al estado venezolano a fin de estructurar el Cartel de Miraflores.

Prepotente, guapo y apoyado por el difunto, Alcalá, durante su juicio en este país, trató insistentemente de esconder su aberrante culpa con el viejo cuento de: “solo cumplía órdenes del comandante presidente, Hugo Chávez” .

Un Hugo Chávez, junto con Rodríguez Chacín y varios más, fueron los arquitectos diabólicos de la transformación del aparato público de Venezuela, así como de los más altos rangos de las fuerzas armadas, en una red de siniestros delincuentes internacionales.

En principio no suena que el general sea devuelto a Venezuela a cuenta de la “generosidad” que distingue al gobierno del presidente Biden con Nicolás Maduro. La ruptura del colombiano con Alcalá en el año 2013 es más parecida al producto de unas rivalidades tradicionales entre las bandas dedicadas al vicio, que un asunto de naturaleza político. Y es menester preguntarse, por qué Juan Guaidó lo designó como jeje militar en la operación fallida del Cucurazo.

Pero lo que realmente es importante resaltar no es la condición de serie mala de Netflix de este caso. El lomito bochornoso para Venezuela y para la gran mayoría de los venezolanos honrados y de bien resulta lo inocultable de la naturaleza fría y hamponil del actual estado venezolano.

“El nuevo” estado venezolano, perfeccionado por individuos de la calaña de Maduro-Padrino-Diosdado está total y completamente dedicado a todo tipo de delitos y al saqueo patrimonial de la nación, junto con los peores bichos del planeta.

Justamente es con “eso” con lo que cuenta Maduro para llevar a cabo las nuevas elecciones de julio; en esta oportunidad libres y justas, que teóricamente garanticen la salud democrática de Venezuela. Como repetía y repetía el difunto, remedando en tono de burla a Nuestro Señor Jesucristo: “quien tenga ojos que vea, y quien tenga oídos que oiga”.

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder! ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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