CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

El general hambre

Es verdad, el miedo es libre. La cosa es que el miedo también encadena. En Venezuela, con estos fulanos en el poder, queda ver a qué se le teme más. Al hambre de una familia empotrada por la miseria de recibir sus salarios o pensiones en bolívares cada vez más miserables o al salir a la calle a buscar, como sea, la dolarización e indexación de todos los ingresos de los trabajadores.

El régimen, sus compinches en FEDECAMARAS (a excepción de la cámara del estado Carabobo), junto con su oposición de alquiler, están sacando muy mal sus cuentas. Las marchas y protestas de calle por la dolarización e indexación de los salarios y pensiones de los trabajadores venezolanos, les está embochinchando otra vez al país. Y todo indica que en está ocasión les va a resultar muy difícil recoger a la gente con negociaciones falsas, como la de México o con primarias idiotas que no le sirven de nada a «la Venezuela marginada y sin un real», como la letra de la impactante gaita zuliana.

De los pocos, pero contundentes, cierres de calles y de avenidas de la gente reclamando por los cortes de luz y agua, por la desaparición del gas para cocinar el año pasado, el régimen pasó a vérselas con el hambre del venezolano cara a cara. No hay teatro de títeres que pueda entretener la cordura de una madre que acuesta a sus hijos con hambre todas las noches. No hay primarias ni «liberación de Rodríguez Torres» que impresione a los trabajadores venezolanos. La Venezuela que recibe un promedio de 23 dólares mensuales como sueldo o pensión lo que necesita son respuestas en dólares para resolver su vida, no embustes maquillados en laboratorios cubanos.

Las grandes mayorías nacionales no pueden estar ni interesadas ni tampoco remotamente pendientes del imaginario plan de transición hacia la democracia que se fumaron María Corina, Rosales y Andrés, porque ¡con eso no se va al mercado!

En este momento, dada la profunda destrucción del país, Venezuela habla en términos de comida. Venezuela habla de solución de los apagones eléctricos, habla desesperada por falta de agua, de gas doméstico, de combustible para los vehículos y para el transporte público. Venezuela se expresa en necesidades de volver a tener ropa, reparar sus viviendas y enviar a sus hijos a las escuelas, a los colegios y a las universidades.

Es que Venezuela hoy habla de cosas vitales para el sostenimiento y para la calidad de la vida humana, o sea, ¡Venezuela está realmente interesada en asuntos importantes, en asuntos fundamentales!, no en esas engañosas primarias.

Es por eso que Venezuela habla de luchar por su propia vida, sin los parásitos de la política de siempre. Esos animalejos que han utilizado por años las necesidades de nuestra gente, como si fuese una escalera, para ganarse una plata negociando al país con el régimen.

Yo creo que está totalmente claro: Venezuela ahora está hablando DESDE EL HAMBRE, o
sea desde EL GENERAL HAMBRE.

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