CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

¡El infierno será tu castigo Gerardo Blyde!

Para que no nos sigan mirando la cara de tontos. Gerardo Blyde y los representantes de una Venezuela a la que ellos no representan, se entienden a las mil maravillas con el régimen de Caracas, allá en Bruselas.

Entre tanto, y adentro de Venezuela, arreglan el clima político con la dictadura; como si en el país solo existiese una democracia refunfuñona.

Patoteros molestan a María Corina llegando a San Juan de los Morros. Dibujan uno que otro grafiti ofendiendo la honra de la señora Machado y un Rafael “Vicio” Lacava declina su precandidatura en el PSUV a favor de su presidente obrero, chavista, socialista y antiimperialista, Nicolás Maduro.

Total, en serio: una democracia de librito. A lo tropical, puede ser, pero dentro de los límites. Algo así como lo que ocurría en los tiempos de las persecuciones que supuestamente llevaba a cabo el régimen sobre Juan Guaidó cuando era presidente de la transición. Aquellas mamaderas de gallo en las que siempre terminaban los matones del SEBIN con la cola entre las patas y huyendo por la izquierda.

Pero eso sí: en un intento exitoso, Blyde y sus muñecos han logrado cumplirle al régimen. El país está tranquilo. El país está a punto de caramelo para hacer creer al mundo que todo lo que se dijo y se hizo en contra del régimen de Caracas resultó una exageración, una bravata, un feo malentendido. Porque Venezuela es un país feliz; con una democracia muy particular, pero con la cual se puede convivir mundialmente.

De manera que, vistas así las cosas adentro, ¿por qué insistir en esa “malucada” de las sanciones del presidente Trump y no “normalizar” las relaciones de Europa con la MAFIOCRACIA bolivariana? Si se ven las cosas con la lupa del realismo internacional, ¿por qué solo los chinos, los iraníes, los rusos y los cubanos se van a comer a Venezuela, dejando a Europa fuera de la mesa?

Afortunadamente para Maduro y sus secuaces existe una visión estratégica común y armonizada entre el Departamento de Estado norteamericano y el régimen de Caracas. Hoy la convivencia de negocios es una linda realidad entre ambos países. De tal manera que el asunto se resume y se puede resolver sobre algo muy simple: Venezuela puede ser de “todos”. Hay mucho que repartir, si se arreglan con Maduro y su gente, ¡claro está!

La búsqueda de la normalización y de la aceptación y en la convivencia con una Venezuela dominada por un estado malvado y criminal, no es importante ni para los gobiernos, ni para las grandes corporaciones, que se están tragando los enormes recursos con que cuenta nuestro país a precios de ganga, al costo ecológico que sea y con mano de obra pagada en insignificantes bolívares que cada día valen menos.

Has hecho un gran trabajo Blyde. El infierno será tu castigo, malvado. Pero no confíes en un éxito permanente; la Resistencia está vivita y coleando. ¡Y esto te lo vamos a enredar!

Porque pendejo quien se crea que toda esta comparsa de vividores y sanguijuelas le van a garantizar o a dejar algo en que soñar al Juan Bimba siempre jodido de Venezuela. ¡Esto se va a acabar! Por eso, ¡Dios, Venezuela y Cese de la Ocupación!

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