CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

El juego de las sillas

Aun y cuando hoy sea martes de carnaval, en Venezuela, ya toca quitarse las máscaras.

María Corina, contrario a mis más íntimas esperanzas, no va para el baile. Incluso, todo indica que ni siquiera le sale octavita.

La cabrona oposición en Venezuela, experta en tratar de tomar siempre lo que no le pertenece, ya se está rifando su traje de candidata. Se están jugando a los dados las zapatillas de cristal, el tallercito blanco, que tan lindo le queda, y el collarcito de perlas que le va tan mono.

Incluso los almirantotes y generalotes de la Cuarta que tan bien les fue comprando armas con sobreprecios para la democracia, y que ahora están acá haciéndose pasar por víctimas, se le están volteando. ¡Insisto, a reina muerta, mequetrefe puesto!

Y los viejos partidos políticos de masas, hoy solo de cascaron y franquicias, están en las mismas. Y casi ninguno de sus dueños lo lamenta, por cierto. Lo mismo ocurre con los influencers y palangreros del voto en Venezuela, la Administración Biden, la Unión Europea y las grandes empresas que explotan y trafican con los hidrocarburos y los minerales que roba a todos los venezolanos el régimen.

Todos ellos montaron un Juego de la Silla a ver quién o quiénes quedan para seguirle la comparsa a Maduro y sus cubanos, y mantener por tiempo indefinido todos los negocios cochinos que se hacen a las mil maravillas en la Venezuela roja-rojita, mientras usan sus antifaces. El último en dar la vuelta y quedar sentado será el candidato siguiente de “la unidad”.

En serio, si alguien de verdad quiere montarse en recuperar al país de las garras de estos mafiosos, que empiece por terminar de paralizar a Venezuela. Que acompañe a los trabajadores hambreados y a los millones y millones de mujeres y hombres que reciben una jubilación miserable a la calle por salarios y pensiones en dólares indexados. ¿Habrá alguno que se atreva?, ¿que salga del closet electoral y agite las calles en Venezuela?, que no pare de presionar por todas las esquinas y recovecos del país y del mundo entero por la recuperación inmediata de la calidad de vida secuestrada a toda una nación, mientras solo unos pocos viven como azotes de barrios impunes ante la justicia, diciendo ser gobernantes de un país.

Porque esta gente del NARCO-RÉGIMEN de Miraflores ni sale del poder por votos, ni tampoco por las buenas, como le gusta tanto decir a la ya muy recordada María Corina Machado. Salen a palos y por las malas; no hay de otra.

Por eso Venezuela: ¡no te sigas dejando joder!¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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