CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

El legado del comandante «CaraE’Crimen»: Un salto atrás

Ayer 4 de febrero solo los enchufados y uno que otro idiota que nunca falta, celebraron los 25 años del primer fracaso de «CaraE’Crimen» y su pandilla. Así lo bautizó su suegra, la madre de la profesora Marksman. el día que lo conoció.

Como si lo que está a la vista no fuese suficiente, quienes se han tragado y siguen tragándose a todo el país, hablan de los supuestos logros del SALTO ATRÁS bolivariano, como si la gente fuera pendeja.

Repiten, como loros amaestrados, las mismas estupideces sobre los “potentes” aciertos que dicen haber conseguido los asesinos del régimen de Cuba, tras casi ocho décadas de dictadura feroz, inmisericorde e igual de empobrecedora para el pueblo cubano.

Miseria, ruina nacional, entrega del territorio a extranjeros y el mayor y más sostenido robo al patrimonio de nación alguna, llevado a cabo por un pequeño grupo de rufianes y sus socios desde los tiempos de Guaicaipuro y Diego de Losada; ese el único y verdadero balance de la gesta bolivariana del siglo XXI: ¡nada!

El país, antes de esta plaga, que venía atrapado en el fondo de un modelo de estado decadente e ineficiente, en poquísimo tiempo la mal llamada Quinta República, pasó de malísima a mucho peor que todo lo visto nunca antes. Tan destructivo y nefasto que la mismísima Cuarta República se convirtió, dentro de la memoria y del recuerdo colectivo del venezolano, en una maravilla; y lo es, si miramos pelo a pelo los “aciertos” alcanzados por estos maleantes en todos estos años.

Hambre, desnutrición, el fatídico regreso de viejas enfermedades y plagas superadas en el tiempo, pobreza extrema a niveles increíbles, robo a manos llenas de todo lo que tenga algún valor, destrucción y degradación de todas las instituciones del país es lo único que ayer, unos cuantos, salieron a celebrar.

Para que lo tengamos bien claro: el único y verdadero legado del comandante «CaraE’Crimen».

Y lo que es aún peor e imperdonable: la separación forzada de familias enteras, regadas por medio mundo, como náufragos de un país que se hunde sobre un océano de petróleo. Qué tremenda contradicción.

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder! ¡Vamos a ponerle fin a esta vaina!

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