CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

El mercado venezolano

EL MERCADO VENEZOLANO día tras día pierde más y más tamaño. La dramática realidad de unos sueldos y salarios calculados y pagados en bolívares, frente a todos los precios de todos los bienes y de todos los servicios cobrados en dólares, tiene reducida la economía de nuestro país a un juego de hambre.

Y en ese juego perverso pierden todos, ricos y pobres, comerciantes y consumidores: todo el mundo.

A ver: ¿Cuánto suman, qué bulto pueden hacer los enchufados, los NARCOGENERALES y el resto de los pegados y metidos dentro del régimen con sus privilegios? ¿El 5, el 10 o el 15% del total de la población que queda en Venezuela?

Solo pasándola bien ese grupito tan pequeño del país, es absurdo continuar diciendo que Venezuela vive un momento de prosperidad económica. Es que un porcentaje tan chiquito de la población que no da para justificar económicamente la recuperación de las carreteras, las autopistas y del resto de la vialidad nacional. Tampoco para expandir los asientos, incrementando las líneas aéreas. Ni los ferris que sirvan la ruta de La Guaira a Margarita. Ni, mucho menos, mejorar los servicios básicos destruidos.

Recuerden: ¡ya la cosa no se paga con votos! El régimen no necesita para mantenerse en el poder que la gente esté contenta o no que el buen gobierno que desempeñan en el país; Venezuela hace tiempo que dejó de ser una democracia.

Maduro y sus ladrones tienen ese “detallito” resuelto con el “mejor sistema electoral del mundo” y con su inseparable ministerio del poder popular para la oposición. ¿Para qué más?

Por eso es por lo que, sin sueldos y salarios proporcionales al costo de la cesta básica nacional e indexados en dólares, a las grandes mayorías del país para lo que les alcanza lo que ganan es para medio comer y para perder mucho peso.

La indexación de los sueldos y salarios en Venezuela para todos los trabajadores, de la mano con una justa adecuación de los sueldos a los precios generales y a la canasta básica nacional, es la única manera posible de evitar la extinción de la gente de a pie en nuestro país.

El régimen es miserable, muy miserable y torpe. Porque la única manera que el circuito económico nacional funcione adecuadamente es que la gente tenga con qué pagar lo que necesita; es decir, Poder de Compra para que todos ganen. ¡Lo que pasa es que estos bandidos solo piensan en sí mismos!

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