Opinión

El peligro de saber mucho

William Jiménez Gaviria / Venezuela RED Informativa.us

Estamos ante un nuevo episodio de persecución política, que afectó la seguridad de toda una familia venezolana, todo comenzó desde la administración pública, especialmente el radar de la inteligencia militar, procede a monitorear las actividades personales del ciudadano Jhon Cáceres Morillo, quien sin opciones para permanecer en el país caribeño, toma la decisión de refugiarse en la clandestinidad por casi cuatro (4) años, hasta que inevitablemente en fecha 27 de octubre de 2019, es forzado a huir del país, sucesivamente ingresa a la República de Colombia para luego continuar con su bitácora de viaje con destino a la República de Costa Rica, lo hace junto a su esposa la ciudadana Ruth Martínez Lezama, pero igualmente tomó las previsiones para que su hijo David Cáceres Martínez Junto a su esposa lograran estar seguros. Cáceres creyó estar distante del peligro que representa el sistema totalitario civil y militar controlado por Nicolás Maduro, pero resulta que emisarios de la inteligencia política pretendieron secuestrarlo, de manera inesperada logran saber la ubicación residencial, la situación se torna violenta, varios sujetos efectuaron disparos en la residencia donde pernoctaba junto a sus familiares, lo que generó una situación de conmoción que despertó alarmas en la comunidad, ante tal situación, funcionarios del organismo de investigación judicial (O.I.J.) de Costa Rica reciben la denuncia correspondiente, se activa el Ministerio Público en conjunto con la «Unidad de Protección a Víctimas y Testigos» (UPROV), ante este incidente, las autoridades acuerdan proveer documentos de viaje, cuyos instrumentos legales les permitieron llegar seguros al Reino de los Países Bajos.

Cabe preguntarse: ¿Qué tanto sabe Jhon Cáceres que sea de tal incomodidad al régimen de Nicolás Maduro? He aquí su historia: Durante su desempeño como supervisor de «Emergencias 171 del Área Metropolitana de Caracas», fueron diversas las instrucciones que recibió de sus mandos superiores, incluso algunas de ellas atípicas, cabe mencionar la responsabilidad de conducir un vehículo de carga, para efectuar el traslado de cajas contentivas de material bélico, desde la Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares (C.A.V.I.M-) con sede en la ciudad de Maracay, hasta el centro de emergencias 171 que opera desde el edificio Radio City en el boulevard de Sabana Grande, que posteriormente por instrucciones del expolicía Freddy Bernal Rosales, las referidas cajas se asignaban a diversos colectivos, entre ellos «La Piedrita», bajo la conducción del prófugo Valentín Santana, además una cuota considerable de estos pertrechos tenían como destino el estado Táchira, y de acuerdo a fuentes extraoficiales, en reiteradas oportunidades se facilitaron fusiles que asaltó al Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Por una situación accidental durante la rutina, en uno de los viajes a la ciudad de Maracay, una de las cajas se fractura, exponiendo su contenido, para sorpresa del conductor, logra observar una diversidad de armas de fuego de diversos calibres, especialmente fusiles, es a partir de allí, que Jhon Cáceres se percata que lo que traslada no son simples cajas, sino que las mismas contienen material de guerra, por lo que decide evaluar qué hacer, pensó en efectuar un reporte, pero hacerlo lo expondría a todos los riegos, asume retirarse en silencio, con las previsiones de resguardar la integridad física de su grupo familiar.

Está situación irregular te coloca entre la opción de escoger en ser cómplice o huir del sistema comunista, porque si decides ponerte a derecho, te expones ante la impunidad estructural propiciada por quienes hoy dirigen el Estado venezolano, aún más, por los estrechos vínculos que conectan al actual fiscal general Tarek William Saad con el gobernador Freddy Bernal, incluso ante altos funcionarios del Estado, que actualmente están siendo investigados por crímenes de lesa humanidad por la Fiscalía de la Corte Penal Internacional.

Nos vemos en el próximo contexto situacional.

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