El Plan Maceo: Después de la liberación de Cuba, la reconstrucción será la próxima gran batalla, la necesaria prioridad

Antonio Calatayud / Venezuela RED Informativa.us
Si bien la lucha por la libertad de Cuba y la eliminación de la tiranía comunista que sufre hoy el pueblo cubano ha sido larga y es todavía una asignatura pendiente, no es menos cierto que la libertad vendrá, más temprano que tarde.
Las constantes protestas populares, los cientos de miles de jóvenes cubanos que han votado con los pies fugándose de la terrible pesadilla que es hoy Cuba Comunista y el total descalabro de la economía de la dictadura, son claros indicadores de lo que viene.
El envejecimiento galopante de la vieja jefatura histórica del Castro-Comunismo y la evidente mediocridad de los que encabezan el llamado «continuismo», son señales claras que apuntan al cambio total y al inicio de una nueva era.
Que Cuba tenga hoy, después de Venezuela, el mayor número de presos políticos en toda América es otro de los indicadores de la gran crisis.
Se está a punto de un colapso, de una implosión seguida de una explosión, puesto que aparte de la falta de libertades y derechos, faltan los alimentos, las medicinas, el combustible, la electricidad y el transporte.
Cuando eso ocurra y la libertad venga, la ardua tarea de la reconstrucción política, económica, social y espiritual de Cuba será también una prioridad insoslayable.
Más que reconstruir el país habrá que reinventar a la nación cubana. La carga histórica y el desastre de estas cerca de siete décadas de tiranía han dejado un profundo trauma y una terrible cicatriz en el alma colectiva de los cubanos y de lo cubano.
En nuestro libro, «EL PLAN MACEO», (Amazon), ustedes podrán encontrar cerca de cien bien pensadas propuestas, iniciativas y sugerencias en relación a cómo facilitar una transición democrática, exitosa y rápida, así como planes y proyectos de urgente necesidad e inaplazable cumplimiento.
La simple libertad no va a ser una panacea ni Cuba se va a convertir, de la noche a la mañana, en el gran país que era y que será. La reinvención de la nación cubana pasa por la necesidad de una agenda inteligente, un esfuerzo común y un gran plan.
También, de la ejecución de una genial hoja de ruta, de un esfuerzo nacional en conjunto, de un inclusivo «proyecto de nación», que levante el entusiasmo y el orgullo nacional y que movilice la voluntad común de la mayoría de los cubanos.
Bajo el lema nuestro de «En vez de un País de Proletarios, Una Nación de Propietarios», El Plan Maceo ofrece y propone esa fórmula, señala múltiples herramientas y sugiere opciones e iniciativas para realizarlo.
Ahora depende de los cubanos, los de allá y los de acá, para hacer ese milagro posible.
La creación de un aparato representativo y unitario, de una cabeza política, que una e integre voluntades, que prevenga, planifique, conspire, ordene y cabildee es esencial, necesario e imperativo.
Ya se trabaja en eso arduamente. La creación y fundación del Congreso Nacional Cubano será el resultado de esas tareas que se realizan.
Hay que vestir de largo y de gala la causa sagrada y noble de la libertad de Cuba. Convertirla en una gran empresa. La empresa común y grandiosa de todos los cubanos de bien.
Después del Milagro Alemán, el Milagro. Japonés y el Milagro Italiano, posterior al término de la Segunda Mundial, y posterior al Milagro Chileno, tras el intento socialista de Salvador Allende, ahora le toca la hora al Milagro Cubano.
Existen los recursos humanos y vendrán las grandes inversiones y las grandes empresas cubanas e internacionales, que querrán invertir en un mercado caliente, donde sobrarán las oportunidades.
La participación emprendedora y talentosa de los cubanos de adentro será vital.
Son generaciones inéditas que, por culpa del Comunismo, no han podido alcanzar sus metas ni realizar sus sueños.
No debe desconocerse la letra y el espíritu de la Ley Helms-Burton, que compromete y obliga legalmente a Estados Unidos a contribuir con un aporte billonario en apoyo de la reconstrucción de Cuba, una especie de nuevo Plan Marshall.
También estarán disponibles los créditos a largo plazo y bajos intereses del Banco Interamericano de Desarrollo y del Banco Mundial.
Cuba es más que un país, es una marca y un destino y llegará el momento que se tendrá que abrir un proceso inteligente de emigración extranjera, supervisada y calificada, ante la necesidad inevitable de mano de obra extra.
Tanto habrá que hacer en la Cuba Nueva, tras el largo y profundo desastre de la dictadura Castro- comunista, que todo tipo de ayuda honesta será bienvenida, siempre dentro del riguroso respeto de las leyes y las regulaciones que se decreten en esta operación urgente pero planificada de salvación y reconstrucción nacional.
Tampoco se debe olvidar la presencia, participación y aporte del Exilio Cubano, parte integral de la cubanía y depositario de mucho talento, mucha cubanía y grandes reservas morales y monetarias.
La privatización de todo el plantel estatal y las nuevas leyes e instituciones democráticas facilitarán la transición y la reconstrucción del país, que se abrirá a la ultra-modernidad y al desarrollo sostenido, alentando las grandes inversiones y la presencia de las grandes compañías internacionales, bajo leyes justas que protejan y defiendan la soberanía nacional, la participación necesaria del elemento nacional y los derechos de los empresarios y los trabajadores, a través de un capitalismo solidario y participativo, donde todos los ciudadanos tengan oportunidades y beneficios a través de un justo y equilibrado sistema legal de arbitraje.
La inversión internacional como la nacional y el uso y manejo autónomo de los fondos provenientes del plan maestro de privatización, así como de los préstamos blandos que se obtendrán, es algo esencial. Fundamental es también la estricta fiscalización de los contratos y los proyectos para evitar los gastos innecesarios, el despilfarro de recursos y la siempre presente amenaza de la corrupción.
Un nuevo, moderno, democrático y libre sistema y plan educacional es imprescindible.
Las negociaciones con países y grupos financieros internacionales para cancelar la totalidad de la insoportable deuda exterior que nos dejará, como otra maldita herencia la dictadura comunista, es algo paralelo y prioritario.
La elaboración de una memoria histórica que recoja y recuerde permanentemente los crímenes de lesa humanidad y el daño antropológico que la tiranía Castro-comunista ha causado al pueblo cubano debe ser de inmediata implementación.
El hecho de que muchos de nuestros males nacionales han comenzado en nuestros cuarteles militares debe abrirnos los ojos. De verdad necesita Cuba un Ejercito?
Si no existe amenaza posible de una invasión armada extranjera, cuál sería el motivo para recargar el presupuesto nacional con esos innecesarios gastos permanentes y mantener una inútil milicia que cada dos o tres décadas se declara como «gran elector» y rompe el hilo constitucional de la nación con un nuevo golpe de estado.
Siendo Cuba un pequeño archipiélago lo que se impone en la creación de un excelente Cuerpo de Guardacostas para la seguridad nacional frente al flagelo del narcotráfico, la emigración ilegal y el contrabando.
Por otra parte, debería evitarse un sistema de Policía Nacional y convertir los Departamentos de Policía en Cuerpos de carácter municipal bajo la supervisión civil de la correspondiente alcaldía.
El hecho de los enormes tentáculos del narcotráfico internacional, la condición isleña de Cuba y su cercanía geográfica a los Estados Unidos, el mayor mercado consumista, nos obligará a la creación de un DEA cubano, que proteja la seguridad nacional, las vidas y la salud de nuestros vecinos, evitando así que que la Cuba Nueva del futuro se convierta en otro fallido narco-estado.
Después de tantos años clamando inútilmente por la solidaridad y apoyo de la Comunidad Internacional, una Cuba Libre no le virará las espaldas a los pueblos oprimidos.
Nuestra nación será un faro y una trinchera a favor de la Institucionalidad constitucional, la libertad, la democracia y los derechos humanos dondequiera que estos sean violados o conculcados.
Eso y mucho más es lo que proponemos en EL PLAN MACEO, hoy disponible en AMAZON.
La recuperación urgente del patrimonio nacional, robado por la familia Castro y hoy en manos de testaferros internacionales, es tarea de un equipo especial que será creado a ese efecto y propósito.
Son miles los millones de dólares los defraudados a nuestra nación por los miembros de esa familia criminal, disfuncional y corrupta.
Un Tribunal «a lo Nuremberg» que busque, capture y juzgue a los grandes culpables es de cumplimiento obligatorio. Venganza no pero justicia sí.
Una Comisión de la Verdad sería un agregado fundamental a la agenda pública y a la reconciliación nacional.
La inhabilitación de los antiguos miembros del Partido Comunista para ejercer cargos públicos y la ilegalización del Partido y de sus pasados y futuros organismos de pantalla es agenda inmediata.
En definitiva, El PLAN MACEO no es un texto de ideas que se imponen sino de proyectos, iniciativas y propuestas, lanzadas al ruedo de la patria con el propósito de hacer un serio aporte, que abra el destino de una Cuba Libre a útiles debates y sabias decisiones.
Para los cubanos de buena voluntad este Plan debería ser y convertirse en una lectura obligatoria.
www.venezuelainformativa.us no se hace responsable de la opiniones que aquí se publican. Es total responsabilidad del escritor



