El Fogón de la Editora

EL PRINCIPIO DEL FIN

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Pero por supuesto que el Paro General convocado en Venezuela resultó un éxito. Empujar al sector público y privado del país a indexar los sueldos y las pensiones de los venezolanos es la frontera, es el límite entre la desaparición de nuestra gente por el hambre y el silencio, y el reinicio de la recuperación de nuestra dignidad secuestrada.

El país no puede continuar vaciándose por el hambre, por las penurias, por las necesidades imposibles de ser satisfechas. Familias enteras han corrido, corren y seguirán huyendo del país para tirar un cable de salvamento, un cable de vida, a la gente que dejan atrás.

Es que estos malhechores han hecho de Venezuela un enorme gueto, al estilo nazi. Casi un millón de kilómetros cuadrados de abusos, predación y falta de autoridad. Esa es la Venezuela de finales del año 2022. Un gueto que contiene a casi 5 millones de familias atrapadas por las necesidades e incapaces de satisfacer lo más elemental para llevar sus vidas.

Así, en modo de protesta, en modo de sociedad civil que exige la dejen vivir, la nación finalmente expresa sus sueños y expectativas de una vida digna.

Estoy bien clara: el régimen y su oposición son como las tuercas y los tornillos. Son tal para cual. Y, patéticamente, ambas ignoran o se mofan de la cruda realidad de un país que está conformado por gente, por personas, por seres humanos. Por millones y millones de individuos que reciben sus remuneraciones o pensiones en bolívares, mientras que todo lo que gastan y compran lo tiene que pagar en dólares. Y los bolívares nunca alcanzan, jamás son suficientes. Por más que te den más, por más que te aumenten los sueldos o las pensiones, los incrementos suben por las escaleras, mientras que todos los precios de todo lo que se compra en Venezuela suben en ascensor, y cada vez son más inalcanzables.

Una ecuación tan desequilibrada como esa, solo puede tener un solo resultado para las grandes mayorías del país: el hambre de millones de venezolanos que ni están enchufados ni hacen negocios con el régimen de Miraflores.

Roma ni se hizo, ni tampoco cayó en un solo día. Poco a poco se llega. Yo pienso que, finalmente, estamos iniciando el auténtico camino del principio del fin de este desastre. ¡Amen!

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