El senador Rick Scott es la mejor opción para liderar la mayoría republicana

Pablo Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us
Para hacer a «América grande otra vez», es necesario desmontar de raíz el fantasma del comunismo en su versión del estalinismo, que ha penetrado hasta los tuétanos la estructura del Partido Demócrata, el cual está conectado y hermanado con el Estado Profundo de donde se nutre igualmente en la cultura, la tesis del italiano Antonio Gramsci, que ha contado por décadas con la podredumbre de Hollywood, Netflix y Disney. También hay que plantar batalla para derrotar a la perversa Agenda 2030 de las Naciones Unidas. Otro enemigo poderoso son los grandes medios de comunicación y de forma especial lo que alertara en su momento el presidente Dwight David Eisenhower acerca de los enormes peligros del complejo industrial armamentista.
La vicepresidenta Kamala Harris al reconocer su derrota, ofrece una extraña transición pacífica.
Porque no fue una clásica campaña electoral sino una guerra electoral. En el seno del Partido Demócrata dieron un golpe de estado al propio presidente Biden, y Kamala Harris sin un solo voto fue impuesta por grupos de poder.
También el fantasma del estalinismo brota y se expresa cuando, comenzando la campana electoral, judicializaron al presidente Donald Trump y lo obligan a defenderse ante diversos tribunales ubicados en ciudades alejadas unas de otras, con acusaciones fraudulentas. Luego de fracasar este perverso y criminal plan, apelaron a los atentados. Mutatis mutandis, así ocurrió en la Unión Soviética cuando Stalin enjuició a todo el Comité Central del Partido Bolchevique, que terminaron todos fusilados.
Desmontar todas estas estructuras, incluyendo la penetración del narcotráfico y grupos terroristas, requiere primero invocar a Dios. Así como colocar en los puestos de mando estratégico a republicanos probados y con la conciencia de la tarea a acometer. La aguda y serena inteligencia del presidente Trump ha comenzado a actuar, al designar a Elon Musk para la Reforma del Estado. A Robert Kennedy para el Departamento de Salud, al senador Marco Rubio para el Departamento de Estado. De la misma forma se debería atender el vasto campo de la cultura.
En esa misma dirección, tomando en consideración el preámbulo del escrito, la persona indicada para asumir la jefatura de la Cámara del Senado es el senador Rick Scott, quien goza de una estrecha relación con el presidente Trump, que con toda seguridad requerirá del continuo apoyo de los senadores. Él tiene a su favor el aval de la votación obtenida. Además sabe cómo se bate el cobre en el Senado. Conoce la realidad continental de Venezuela, Cuba y Nicaragua. Así como la presencia peligrosa en el continente de China, Rusia e Irán. Sería además un meritorio cargo para un batallador por las mejores causas; aunado a que Rick Scott es un fiel amigo del «Gran Titan».



