CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

El sol sale para pocos

Mientras que «El Sol de México», Luis Miguel, resulta incapaz de darle un poco de luz a la Venezuela en oscuras, la crisis del combustible nacional se agudiza.

Con la paralización total de El Palito, lo que ya era difícil para el ciudadano de a carro, ahora le es casi imposible. Los iraníes, quienes solo saben de terrorismo y de secuestros, no tienen ni idea de cómo echar a andar una refinería. Tubos y tanques oxidados es el legado del comandante y de la marica de Rafael Ramírez.

Ni los iraníes ni ningún otro de los payasos que “asisten” al régimen, supuestamente expertos en refinación de crudos, son capaces de poner a funcionar ni un alambique clandestino de cañandonga metido en un barrio de Valencia.

Mientras tanto, para el transporte público, la maquinaria agrícola, la carga y los carros particulares que con dificultad circulan por el país resulta imposible a sus dueños pagar las tarifas “especiales” asociadas a la corporación de la NARCOGUARDIA nacional para tanquearlos.

Y el poco crudo que se refina, el régimen de Miraflores lo manda semanalmente en cantidades descomunales a Cuba. Los llenaderos de Falcón despachan mensualmente más de un millón de barriles de derivados, mientras que todos ustedes hacen colas descomunales para solo ponerle 20 litros a cada carro.

El régimen se roba el crudo, el gas, los minerales, la gasolina y la calidad de vida del venezolano, mientras unos pocos también hacen colas, pero para entrar al concierto de Luis Miguel, llevado por un enchufado, y solo para enchufados, en el Estadio Monumental.

¡Da arrechera!

Por eso yo pienso que llegó la hora de que transportistas, hombres del campo, dueños de camionetas y autobuses se paren de una buena vez. Porque, de hecho, ya están parados. El asunto es formalizarlo. Dejar los vehículos estacionados para crear el caos.

¡Amigos, ya que estamos jodidos, tiremos el resto! Si ustedes, gente del volante, deciden pararse, se para casi toda Venezuela. Y si se paraliza el país, estos rufianes, pegados a las cuerdas, tendrán que arreglar y rápido algunos asuntos pendientes con toda la nación venezolana.

Ya que ellos han demostrado ser tan “ingeniosos” y “creativos” en el oficio de la extorsión y del chantaje, cambiemos el caos por la devolución de los presos políticos. El regreso a eso que ellos llaman “normalidad” por la dolarización de los sueldos y pensiones de los trabajadores y jubilados del país. La puesta en marcha inmediata de un plan de recuperación eléctrica nacional, monitoreado y arbitrado por alguna agencia internacional de energía, y una lista todavía un poco mayor de “asuntos” sin resolver para devolverle al país los vehículos andando otra vez por sus calles y carreteras.

Eso pinta mejor, y de muchísima más utilidad, que la insistencia criminal de llevar a cabo elecciones de mentiras para lavarle la cara a la dictadura. Porque para estar guindando, mejor es terminar de caerse. ¿No creen?

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder! ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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