Opinión

El testimonio de una baja policial y sus consecuencias

Carlos Rosales / Venezuela RED Informativa.us

Cuesta creerlo pero es una realidad, aún más en un sistema TIRÁNICO como lo es el régimen que lidera Nicolás Maduro Moros, y el precio que asumes cuando manifiestas tu voluntad, de no sujetarte a cumplir órdenes que VIOLAN LOS DERECHOS HUMANOS EN VENEZUELA.

Así lo vivió la exfuncionaria Yenireth del Valle Salazar Ramos cuando asume no continuar con aquel sueño, que la motivo a prestar servicios de seguridad y orden publico para el resguardo de los bienes, así como la integridad física de las personas, especialmente para la protección de los intereses colectivos, resulta que jamás imaginó los extremos de una revolución, que en definitiva destruyen los valores de una nación.

En una oportunidad atendiendo el auxilio de una comunidad, además en su horario de guardia, recibe una llamada telefónica, donde los vecinos de un sector popular piden la presencia inmediata de la policía lo más pronto posible, los hechos describen un enfrentamiento entre bandas de delincuencia común, una vez en el citado lugar como suele suceder en estos procedimientos de orden publico, se procede a la detención de los involucrados, pero para sorpresa de la funcionaria, recibe una llamada del expolicía Freddy Bernal Rosales, quien le exige que deje sin efecto la aprehensión, pues se trataba de miembros del Colectivo Tres Raíces, ligados a la banda criminal el Tren de Aragua, realmente fue una situación desmoralizante, a la vez frustrante para una funcionaria, que se formo en una academia policial, donde se enseñan valores y principios para combatir el delito, y no para eximir de responsabilidad penal a los delincuentes por razones de interés político.

Como consecuencia del desagradable episodio antes narrado, la exfuncionaria decide presentar su manifestación para tramitar la baja policial, lo hace el 26 de julio de 2018, fue una decisión que no deseaba asumir, pues había entregado siete (7) años de su vida al servicio del país, donde sacrifico diversos eventos familiares, pues el desempeño policial trae la obligación a una dedicación exclusiva, así como todos los riesgos, incluso hasta perder la vida en cualquier enfrentamiento contra el hampa común.

Luego del retiro voluntario, lo que jamás pensó, pues ocurrió, resulta que es perseguida y monitoreada por la inteligencia política y militar del Estado, vehículos tanto del SEBIN y el DGCIM, así como funcionarios de estos órganos de inteligencia, permanecían vigilantes y constantes en los alrededores de su residencia, esto le generó afectaciones emocionales a su salud y gran preocupación para sus actividades diarias, ante este asedio sin tener opciones para resguardarse en otra región del país, decide abandonar su patria, ya no estaba segura en VENEZUELA, asume hacerlo igualmente para proteger su principal patrimonio humano como lo es su hijo, y sin duda alguna toda madre haría todo lo que esté a su disposición para proteger a su familia, ya no era seguro estar en el territorio caribeño, logra huir del país el 2 de noviembre de 2018, con los sentimientos encontrados a flor de piel, es una decisión donde las dudas quedan a un lado, y lo que prevalece es el deseo de vivir en un lugar que te garantice el derecho a la vida.

Esta experiencia que vivió Yenireth del Valle Salazar Ramos no es distinta a la que sufren una diversidad de presos políticos, especialmente los policías y militares que injustamente están privados de su libertad por razones políticas, que al no sujetarse al culto a la personalidad del régimen CHAVISTA, les vienen las consecuencias de persecución política, que pueden llegar incluso hasta atentar contra la vida de los propios funcionarios. Pero los riesgos no sólo quedan sujetos a una delimitación fronteriza en Venezuela, el costo de ser disidente de un régimen puede terminar en hechos lamentables, tal como sucedió con el secuestro en CHILE, del teniente del ejército venezolano Ronald Ojeda Moreno que lamentablemente fue vilmente asesinado, así como la persecución que experimentó el teniente Franklin Caldera, quien mediante una operación encubierta de la inteligencia militar venezolana, vulnerando la soberanía colombiana, lo secuestran y en extrañas circunstancias está privado de su libertad, bajo prisión en la cárcel de procesados militares Ramo Verde en Venezuela.

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