El Fogón de la Editora

EL VENEZOLANO DEJÓ DE SER ESTÚPIDO

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

A los “cuentos” de Edmundo González Urrutia le faltan pies y cabeza. Ese señor levanta más del 75% del voto en contra del NARCO-RÉGIMEN, siendo un perfecto desconocido. A él solo se le pidió que pusiera la cara y los pantalones, nada más.

Ya sabemos que lo demás lo puso el pueblo venezolano y sus eternas ansias por volver a ser libre.

No terminan de levantarle la mano el domingo 28 de julio, de enseñar las actas verdaderas, para que pongan su mejor cara de circunstancia. Al poco rato, como quien no quiere la cosa, el hombre sale disparado a la mismísima casa del embajador de
España en Caracas, el cual ya lo estaba esperando.

Recibe a Jorge Rodríguez, quien aprovecha para tratar de empaquetarlo con resultados electorales falsos y actas montadas entre gallos y madrugada por los magistrados del TSJ, que todos sabemos para lo que son buenos.

Seguramente ahí interviene José Luis Rodríguez Zapatero, el operador oficial entre la Europa echada a perder y el madurismo narcotraficante.

Un avión, que estaba guardado y a la espera del salvoconducto que le debían dar a González Urrutia y a su mujer, se mantiene a la espera, desde hace días, en un aeropuerto de la República Dominicana.

Llega a Maiquetía, recoge al presidente recién electo por todos los venezolanos y arranca para España. Allá le espera el alto gobierno de ese país. Alto gobierno que hoy, año y medio después de este teatrino, está cayéndose a pedazos ante el descubrimiento de la red de extorsión que ha montado, desde el palacio de La Moncloa, José Luis Rodríguez Zapatero.

Meses después, luego de crear una expectativa nacional nunca vista el 10 de enero de 2025, día en que debía realizarse la juramentación del recién electo presidente, el hombre decide quedarse en República Dominicana; no ir, ni mucho menos juramentarse como dice la ley, como presidente de Venezuela.

El pueblo, el pueblo que votó por su libertad, no por él, lo espera todo el día: ¡el hombre jamás ni llega ni tampoco se juramenta! ¡Sin decir ni pío, tampoco ofrece explicación alguna que valga la pena!

Digo yo, ¿no juramentarse no vendría a ser lo mismo que renunciar a haber ganado las elecciones en contra de Nicolás Maduro? Señor: ¡eso, en definitiva, viene siendo lo mismo! Bastante que usted y sus problemas domésticos le empastelaron la existencia a
más de 23 millones de venezolanos encerrados en Venezuela.

Usted fue un terrible error de cálculo para nuestro país. Con toda seguridad que Dios, en su infinita misericordia, lo podrá perdonar. Pero buena parte de la Venezuela de la cual usted se burló no lo perdonará. ¡El venezolano hace años dejó de ser estúpido!

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