El Fogón de la Editora

EL VENEZOLANO ESTÁ DE A TOQUE

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Ninguno de los fulanos bonos de la patria le resuelve el problema del mercado a una familia en Venezuela. Con una inflación, solo en alimentos, considerada en este momento como una de las más grandes del planeta Tierra, quien no gane en nuestro país en dólares, y en dólares que se muevan con la inflación, está condenado a pasar hambre.

Por supuesto, el individuo que reciba el tal bono no le alcanzará tampoco la plata para comprar el jabón con que se baña, la pasta de dientes que utiliza o el ACE para la poca ropa que le queda guardada en el closet que no esté desecha por tantas lavadas, ni mucho menos le va a alcanzar para llevarse a su casa dos rollitos de papel toilette.

Revisen: las economías subsaharianas muestran indicadores de desempeño, inflación y tasas de cambio muchísimo más estables y mejores que las que tiene nuestro país.

Se apague o se encienda nuevamente la protesta de calle en Venezuela por el clamor de los sueldos y pensiones en dólares, el país está trancado. Las grandes mayorías nacionales ya no tienen con qué. Ya no hay remesas lo suficientemente grandes que puedan con el hambre. Que permita mandar a nuestros chamos a las escuelas desayunados, con libros, zapatos y lápices. Que consigan pagar los tratamientos de nuestros abuelos para la tensión o para el azúcar. Que ayuden con el pago del alquiler donde viven aquellos que dejamos atrás.

El liderazgo sindical y todos aquellos individuos capaces de organizar y darle forma a la ruta de la protesta salarial en Venezuela en cualquier momento van a ser arrollado por la gente en desesperación. ¡El venezolano está de a toque!

Es que el país no aguanta más acuerdos bajo la mesa ni negociaciones enguacaladas, que solo logran correr la arruga a los inmensos problemas que atraviesa nuestra gente en Venezuela.

Porque Venezuela es hoy una enorme olla, un gigantesco caldero, en donde muy pocos tienen con qué hacer la sopa para preparar un mísero sancocho.

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