CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

En voz alta

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us

Si resulta ser verdad, como está sonando, que el régimen de Caracas vendió a una petrolera estadounidense la totalidad de la CITGO, entonces podemos agarrarle completico el hilo a la cabuya de la historia de los narcosobrinos indultados por el presidente de este país.

Considerando la calidad y el compromiso moral de los individuos que en este momento controlan los grandes centros de poder, tanto políticos como económicos, en Estados Unidos. Comprendiendo también el enorme poder acumulado por los grupos económicos colombianos, junto con los barones de la droga de ese país, todos ellos hoy a la sombra de Gustavo Petro. Y como tapa del refresco: conociendo la voracidad, la total falta de escrúpulos y el bajísimo sentido de la venezolanidad y compromiso con nuestro país de la siempre complaciente oposición venezolana al régimen de Nicolás Maduro. Sin olvidar, ni por un instante, la clarísima dirección natural de llevar a cabo solo lo malo, lo chueco y lo torcido por parte de la dictadura de Caracas de la mano con sus compinches.

¿Quién es capaz de dudar que nos madrugaron, entre noches y gallos, con la venta de la CITGO, acá en América, y de Monómeros, allá en Colombia?

No es un asunto de dárselas de «conspiranoicos». Es que usted que me está leyendo o escuchando, también le puede dar por agarrar la punta del rollo del pabilo de estas dos historias, que al final son solo una, y llegar a las mismas conclusiones que yo estoy sacando.

Con la CITGO anote estos simples datos: un indulto firmado a dos narcotraficantes juzgados en este país por un presidente de los Estados Unidos de América que sirve para canjear a media docena de rehenes que tiene secuestrado Maduro en Venezuela. Estos narcotraficantes son los sobrinos de la mujer del dictador de Venezuela. Y la media docena de norteamericanos son un grupo de enchufados con el régimen, venezolanos de nacimiento, que trabajaban para la petrolera desde la época de Chávez/Rafael Ramírez, que cayeron como bobos en una encerrona en PDVSA La Campiña, cuando viajaron Caracas a entregar cuentas a la gente de Maduro. O sea: dos sobrinos políticos del usurpador colombiano, a cambio de media docena de venezolanos con pasaporte americano.

Y cuando volteas hacia Colombia, continúan los enredos. Resulta que tanto Duque, antes de dejar la presidencia, como ahora Petro, remueven, cambian y en este momento dan la orden de captura a la junta directiva que atornillaron Juan Guaidó y sus secuaces en Monómeros. Ya sabemos: con el único fin de robarse todo lo que pudiese ser robado de ese tremendo lomito.

¿No les suena? Total, lo que tanto le costó a Donald Trump proteger de ROSNEF en su momento, ahora se empastela con indultos, canjes de rehenes y cuentos que no se dicen EN VOZ ALTA.

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