Venezuela

Enfermedades erradicadas en tiempos coloniales vuelven en Venezuela contra los waraos

GlendaRomero / Venezuela RED Informativa

La etnia  warao ve hoy en este país, la muerte de cerca, por enfermedades como tuberculosis, paludismo e incluso  VIH. En esas poblaciones los centros asistenciales carecen de todo tipo de insumos y tratamientos. Recientemente la muerte de más de 20 niños en edades comprendidas entre los 4 y 12 años a causa de una enfermedad no identificada,  encendieron las alarmas en la población deltana, especialmente en las comunidades indígenas Sakoinoko, Yorinanoko y Mukoboina.

 Aunque los síntomas en los infantes eran similares, tales como fiebre, dolor de cabeza y cuello, convulsiones y opresión en el pecho, desde que se produjeron los decesos en el mes de abril, aún sigue siendo un misterio la patología letal que los diezmó.

En las diferentes comunidades abundan las enfermedades que han ido extinguiendo a sus integrantes, que sufren mala alimentación y allí son caldo de cultivo para la tuberculosis, que ha hecho estragos con los aborígenes, allí este flagelo se ha disparado de forma alarmante.

La comunidad indígena warao Bonoina, ubicada en el corazón de la selva en la parroquia Manuel Renaud, municipio Antonio Díaz, al este de Delta Amacuro, Carece de agua potable, lo que  les obliga a consumir agua de los contaminadas de los ríos aledaños, lo que ocasiona diarrea, disentería, amibiasis deshidratación y otras afecciones gastrointestinales y la gente muere porque no tiene acceso a medicamentos antidiarreicos o soluciones orales.

En este primer semestre de 2024, más de 50 personas adultas han fallecido por enfermedades que han podido tratarse, así como un promedio de 30 niños, o sea, hablamos de casi casi 100 víctimas fatales, entre adultos y niños, por falta de atención médica, entre  las comunidades del Bajo Delta.

Las comunidades no cuentan con la dotación de insumos requerida para atender a la población, a nivel sanitario, carecen de laboratorios para realizar exámenes de sangre, tampoco tienes cómo realizarse una radiografía, menos aún una resonancia magnética, ni una radiografía.

En el  hospital Luis Razetti de Tucupita, fallecen porque el centro de salud tampoco cuenta con los insumos necesarios, allí no hay  medicamentos, solicitan a los familiares comprarlos en las farmacias, pero ellos no tienen los recursos económicos.

320 comunidades indígenas de los pueblos originarios se encuentran  en emergencia, los dispensarios rurales, que atendían  a los enfermos desaparecieron. Solo en algunas  comunidades han quedado los médicos cubanos, pero no hay ni siquiera personal paramédico que atienda a los waraos, a los niños en caso de algunas enfermedades endémicas, a lo que se le añade la falta de transporte para movilizar a un enfermo hasta un centro de salud, para que reciba alguna atención.

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