El Fogón de la Editora

ENTRE CIELO Y TIERRA NO HAY NADA OCULTO

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Desde que las redes humanas empezaron a andar por el mundo de la Internet todos nos convertimos en periodistas. No es imposible ni para los venezolanos ni para aquellas personas que tengan acceso satelital a la Internet en Irán, Cuba o Corea de Norte saber todo lo que sucede.

En esos tenebrosos países lo que se necesita es valor y una buena dosis de temeridad para mostrar lo que sus regímenes quieran ocultar.

En Venezuela, muy por el contrario, el miedo que sigue siendo libre, le da la ventaja a los venezolanos de decir hasta por los codos lo que les está pasando. Eso no perfecciona al país en una democracia, ni mucho menos en un sistema con más libertades individuales o colectivas. Simplemente lo retrata en lo que lo han convertido: un hueco donde es más importante lo económico, los negocios, que lo político.

El régimen en Venezuela es más ladrón que asesino, aun cuando está compuesto por muchísimos matones sin escrúpulos. El régimen en Venezuela es más un depredador de las enormes riquezas naturales del país que una típica dictadura con mayor valor ideológico.

Las tonterías del socialismo del siglo XXI promovidas por el difunto, resultaron ser estúpidos argumentos afiebrados, recalentados de los años 60, que muy pocos se tomaron en serio. Y si lo hicieron fue para hacer negocios con el estado, ponerse en un espacio público o hacer plata con lo ajeno.

En Venezuela el valor de lo ideológico solo se consigue en el fondo de la billetera de los bandidos pegados al régimen y de sus enchufados. Estos malandros son tan prácticos como sus congéneres de los barrios peligrosos del país. Porque la supuesta revolución bolivariana del siglo XXI fue, es y será simple biyuyo, como dicen los pranes.

Por eso es que se buscaron a la CHEVRON, para robarse el petróleo de todos los venezolanos a manos llenas. Después de destrozar PDVSA y tener todos ellos serias dificultades para amarrarse a los zapatos lo que les quedaba, si querían seguir robando sin parar, tenían que arreglarse con el Departamento de Estado de este país para conseguirse a una empresa que les administrara la principal riqueza de Venezuela.

Hoy en día CHEVRON, junto con las empresas de servicio que la apoyan, y que también son de origen norteamericano, sin ningún escrúpulo colaboran en el colosal saqueo de las riquezas de hidrocarburos que le pertenecen al pueblo venezolano, sin mayores problemas.

Muy facilito, en la era de las comunicaciones, no existe ya nada oculto entre cielo y tierra: ¡todo se sabe!

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