CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Es contigo Diosdado

Mira Diosdado, ¡déjate de pistoladas! Nadie, ningún pueblo, país o tribu del mundo está interesado en seguir en ejemplo de tu falsa revolución del siglo XXI.

¡“Eso” solo funciona para ti y para el resto de los pillos que están contigo en ese negocio!

La porquería que ustedes se traen desde hace más de veinte años, inventada por el rufián de Sabaneta y otros malvivientes como tú, solo les sirve a ustedes. A un puñado de hampones internacionales. Para más detalles: traidores a su tierra y cínicos de oficio.

Allá en Venezuela solo tú, tus jalabolas, las otras dos patas de la mesa de los pillos del siglo XXI, Maduro y Padrino, junto con sus propios jalabolas y enchufados, son los únicos que viven chévere. Les va bien. Y hasta tienen serios problemas con el qué hacer con el dineral que día a día le roban a todo un país; ya no hayan como lavarlo, ni como gastarlo o como guardarlo. Llevan un bojote de años exprimiendo hasta el último dólar que se les pueda atravesar en Venezuela. Y para todos ustedes miserables: ¡la fiesta continúa!

Diosdado: ¡tú eres un antivalor! Tú, junto el resto de los mafiosos que controlan a toda Venezuela, son el ejemplo a NO seguir. Lo que no se hace, lo último que un gobierno cualquiera puede llegar a hacer si realmente quiere lograr un país que le funcione a las grandes mayorías. Un país que la gente se pelee por entrar en él y no huya de él, como ocurre con Venezuela. Acá en Norteamérica, por el contrario, tienen que sacar a las personas que buscan entrar. A como sea. Por algo será…

Por lógica, si corren espantados de Venezuela, es porque ustedes han hecho de un paraíso un infierno sobre la tierra. Ustedes, con sus socios sucios del mundo sucio, solo buscan protegerse del largo brazo de la justicia internacional. China, Rusia, Irán y Cuba son los auténticos guachimanes de la basura esa que tú llamas pomposamente revolución bolivariana. Son los vividores de un régimen de ladrones y asesinos internacionales, que cobran por su protección, desplumando a toda Venezuela.

Y, ahora de pasapalo, tú y todos los facinerosos que te secundan en eso de delinquir cuentan con la protección abierta y descarada del mismísimo Departamento de Estado.

¡Caes parado, chico!

Corres con la “buena suerte”, y peor desgracia para toda Venezuela, de ser el nuevo amigo-secreto de una administración federal cada vez más confundida, enredada en su discurso y en su accionar errático.

¡Vas ganando, Diosdado! Tú y los tuyos llevan la delantera. Pero no te olvides, Diosdado Cabello: el juego termina cuando termina… nunca antes.

Por eso: ¡Dios, Venezuela Libre y Cese de la Ocupación!

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