El Fogón de la Editora

ESTADÍSTICAS PIRATAS

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

En el pasado remoto, de la Venezuela jurásica, al Instituto Nacional de Estadísticas, el INE, lo teníamos como serio.

Yo me acuerdo como era que llevaban a cabo los censos de población y vivienda en la Venezuela de antes que la asolara la peste del siglo XXI.

Había un día, un solo día cada 11 años, que nadie salía de sus casas. Solo los empadronadores con sus carpeticas, generalmente muchachos súper adiestrados, tomaban las calles, las avenidas, veredas, barrios, pueblos y caseríos de todo el país en una operación sincronizada y muy bonita. Ellos, aquellos jóvenes, eran quienes tomaban las primeras cuentas de la Venezuela que no paraba de crecer; la Venezuela que, de paso, cargaba a cuestas a todos aquellos extranjeros que vivían en nuestra tierra de “nunca digas nunca jamás…”.

Habitantes, número de televisores y aparatos de radio por casas, carros que tenía cada familia, cuántos cuartos tenía tu casa y con cuánta gente vivías, en fin, todo. Y nadie tenía miedo. Nadie pensaba que era que te iban a meter a otra persona en tu casa o que el gobierno te iba a coger un televisor si era que tenías puesto uno en el baño.

Ahora el INE de esta gente nos dice que, para las elecciones del año 2024, el país va a contar con casi 26 millones de venezolanos, mayores de edad y con derecho al voto.

¡Gran cosota!

El mismo INE que por décadas nos contó, nos dijo cuántos éramos, cómo nos distribuíamos, qué hacíamos y para dónde era que íbamos como nación, ahora miente al mejor estilo chavista, madurista y porquería del siglo XXI.

Y hasta es posible que casi seamos 26 millones los venezolanos con derecho al voto ahora mismo. ¡Por supuesto que sí! Pero, ¿cuántos venezolanos quedan en Venezuela? ¿Cuántos venezolanos se han visto obligados a huir del país porque no hay empleos dignos, ni mucho menos medianamente bien remunerados, ni futuro, ni con qué pagar lo que sea en el presente? ¿Cuánta gente joven, en edad de tener muchachos, se han tenido que olvidar de hacer familia para poder escapar de un régimen genocida y malvado que apuesta a la reducción de la gente en el país?

Y en cuanto al voto: ¿cuántos consulados venezolanos en todo el mundo aun mantienen funcionando estos rufianes, y que vayan a empadronar y asistir a los muchísimos venezolanos que estamos fuera de Venezuela para perfumarnos de verdadera democracia?

A la Venezuela de hoy el INE no le dice nada de utilidad. Para la Venezuela de hoy las estadísticas humanas tampoco significan mayor cosa. Excepto las tragedias, los retrocesos, las involuciones de un país que fue y que ya no es. ¡Y, eso, eso tiene que cambiar!

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