Opinión

Feliz año nuevo zamuros, hienas y chacales

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa.us

Despunta el alba de un nuevo año como único evento que anima el corazón de un pueblo prendado de la esperanza, asido a lo incomprendido, pero con fe y hasta abandonado a la suerte, azar, acaso o ventura que supone y abriga una resolución mágica de sus tantas necesidades y demandas.

El crepúsculo del amanecer del 2023 despierta a las alimañas que saludamos en el título que de consuno y en desenfrenada carrera se activan y plenan de su politiquería la atención nacional.

Así ocurre en el Serengueti de Tanzania, unos depredadores con las armas mortales de sus colmillos, garras y picos y otros las presas desarmadas e indefensas.

¿Será posible que el escenario que pretendo ilustrar se haga aceptable porque unos lo llamen democracia y otros se lo crean? ¿Acaso por imposibilidad de fuerza se acepte la usurpación y el crimen en un país dizque civilizado y que de derecho?, ¿Qué el arrebato arbitrario, inmoral y por la fuerza sea asumido como normal? Mundo de hipócritas y cobardes, civilización de incivilizados.

Absolutamente sí, insólitamente sí, «todo pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción», realidad en la cual las hienas, chacales y zamuros acechantes hacen fiesta con prolijos banquetes. Nada nuevo en la tierra desolada que una vez fue bañada de glorias y riquezas, que fue enaltecida con el honor de la atalaya de las naciones. ¡Ay Libertador!, cómo es que se ha consumado hoy en dolorosa tragedia tu profética sentencia.

Narrativa sobre la actuación de las hienas: no pretenden convertir a Venezuela en Cuba, esa experiencia genocida sirve para diseñar cómo depredar hasta el extremo imaginable, sin pronósticos, sin que el pueblo inocente pueda imaginar. Quien pueda creer que los depredadores tienen límites es porque tienen limitada la mente.

De los chacales: «si no puedes con el enemigo únete». Quienes vivieron siempre de la inmoralidad y el delito, no porque comience un nuevo año harán otra cosa o dejarán de ser los malhechores, allí los vemos luciendo sus mejores alegatos de degenerados para justificar su vergonzosa y repugnante existencia.

Los zamuros: carroñeros de oportunidad, es lo único que saben hacer, vivir de lo más asqueroso y miserable. Lejos de ser un modus operandi pareciera ser una maldición satánica con la que tienen que vivir por desalmados.

Así las cosas, solo se vislumbra un feliz año para los infames demagogos, como siempre. ¡Volver a Carabobo! en un tiempo se hizo slogan, hoy es el único camino a la decencia y no es mala suerte, es destino producto de una conducta nacional, por sus equivocadas creencias.

De la Orden de los Caballeros de Fénix

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