CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Fin de este infierno

En este año que acaba de salir del horno, el país, pero el país de verdad, el país suyo y mío, no puede, no debe distraerse de lo que es realmente importante para el venezolano. La verdadera agenda política de Venezuela es una y no otra: la dolarización e indexación de todos los salarios y las pensiones de todos los venezolanos.

La nación, la gente en ruinas dentro de país, no pude aceptar ya más estupideces que no puedan tocar, ni mucho menos que no incidan en la calidad de vida de porquería que hoy en día llevan las inmensas mayorías trabajadoras venezolanas, así como los oficiales y soldados decentes de la FAN y de las policías.

Las comedias electorales de una oposición insípida y desconectada de las necesidades verdaderas de la gente, solo le importan al régimen, solo le interesan a Maduro y sus secuaces para los propósitos de blanqueo democrático de la dictadura que opera en Venezuela. Esas pazguatadas son potes de humo que tratan de entretener al venezolano empobrecido con asuntos que solo enriquecen a unos pocos.

Además, las famosísimas Elecciones Libres que se ha inventado el Departamento de Estado Norteamericano para fingir una democracia, donde hace añales que ya no la hay, solo tiene utilidad para que Maduro y sus gánsteres continúen saqueando por su cuenta los recursos que son de todo el país. Porque sin Juego Limpio, cualquier experiencia comicial es cosmética, y eso todo el mundo sensato lo sabe.

Ese disparate solo sirve para hacer regresar a los embajadores que se fueron luego de las sanciones Trump, que les hicieron poner rapidito sus patas en Maiquetía. Por eso es que, el narco-reino de España, que no se pierde de ningún negocio sucio, lo comprendió y nuevamente envió a su embajador a Caracas.

Como tampoco resulta lo suficientemente importante la reapertura de la frontera vial entre Colombia y nuestro país. Como tiene poco valor la próxima masificación de la red de supermercados iraníes que El Aissami se trajo con otro contingente de Hezbolá, para que descansen en el trópico. Lo mismo que las 4 o 5 zoquetadas más que los laboratorios desde La Habana nos quieren hacer pasar como asuntos importantes para la gente, sin serlo.

Y lo cierto es que sin con qué vivir, teniendo agotada la capacidad de adquirir los bienes y los servicios que necesita la gente, sin los sueldos y las pensiones en dólares e indexados, nos están tratando de engañar con pura paja. Nada, nada de lo que ninguno de estos dos grupos de facinerosos, que tienen destrozado al país, apunta a unos salarios que permitan la sobrevivencia del venezolano. Por eso: este 2023 no puede ser otro año más de habladera o contenidos sin ningún valor práctico para la gente.

2023 tiene que convertirse en el verdadero inicio del principio del FIN DE ESTE INFIERNO. Por nuestra parte haremos todo lo posible y lo imposible para cumplir con esta aspiración nacional.

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