CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Fraude electoral anunciado

Lo último que el régimen de Caracas quiere es que su oposición, hecha a la medida, no celebre su certamen de popularidad. ¡Miraflores se está gastando una fortuna en dólares sucios para pagar esas primarias!

Por eso Venezuela nuevamente: ¡no juegues en la posición como la pendeja! Así como el cese del interinato de Juan Guaidó resultó ser un arreglo convenido entre los pillos de siempre, el régimen busca darse un bañito electoral con las primarias de la mal llamada oposición venezolana. El muchacho ya estaba agotado en el desempeño de su papel y ya no lograba ni convencer, ni mucho menos engañar, a nadie.

Nada, Guaidó se venció: expiró como tonto útil, aunque quedó buchón y ahora, el régimen y su oposición se pasan el suiche y se dedican a las primarias. Además, ya el régimen tiene un contrapeso de popularidad para darle salida electoral a su nueva mentira: María Corina.

Candidata ganadora, pactada de acuerdo a lo convenido entre la dictadura y sus secuaces menores de la oposición. Juntos, nuevamente, tratarán de meter la coba de que en Venezuela existe una democracia. Está demás decirlo: ambos bandos tienen una dilatada experiencia fingiendo democracia.

A María Corina, pieza muy bien seleccionada, no hay que ponerle mucho maquillaje. Con aspecto de siempre estar arrecha, se ha construido sobre una matriz de opinión muy débil en dictadura, pero muy útil para lo que el régimen necesita de ella en una contienda electoral que enfrente al colombiano. Aquella de “ella no se vende, ella no se va a dejar fregar por nadie”.

Y la verdad verdadera es que la noche de conteo de los votos que saldrán como salta pericos de la máquinas Smarmatic a favor de Nicolás Maduro, otra vez, a ella también, la van a joder. Porque esa es la naturaleza de este régimen: son tramposos, hampones y asesinos.

Y ella y los mentecatos que se las dan de demócratas en la oposición lo saben, y lo saben muy bien. Y, de paso, lo han acepado, lo tienen convenido. Si no fuera así, ya ella y todos los demás estarían montados en el Juego Limpio, no en la bufonada de la Elecciones Libres, «Made in Departamento de Estado».

Si María Corina está en serio decidida en ser electa y ser reconocida por Diosdado, Padrino López, Maduro, La Habana y el resto de los pillos influyentes del régimen, como presidenta de una transición pacífica y democrática para Venezuela, entonces que solicite la remoción y sustitución de los rectores del CNE, que pida que el voto de los venezolanos se realice nuevamente de forma manual, que ponga como condición que las NARCOFUERZAS amadas saquen las manos del Plan República y que un grupo de gobiernos de países con verdadera tradición democrática arbitren los comicios presidenciales en Venezuela y que, de paso, solicite la dolarización de los sueldos y salarios para los trabajadores, oficiales de la Fuerza Armada y los policías.

En caso contrario, si ni ella ni ninguno de los avispaos de la oposición piensan exigir todo eso, no nos hagan perder más el tiempo. Y, en ese caso, María Corina y el resto del cuadro de honor del certamen de popularidad de la oposición estarán participando en otro fraude electoral anunciado.

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