La Columna de Pablo Medina

Freddy Bernal

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us

En Venezuela hace años que desapareció el estado. La verdad es que el país es controlado por una especie de junta de condominio de bandas dedicadas al crimen; a cualquier cantidad de negocios sucios, desde el vértice del poder político. Así, sencillito: el régimen destrozó la republica con todas y cada una de sus instituciones, se compró a una oposición que finge hacer de contrapeso político, mientras mantiene pisado y bajo el chantaje y la extorción al resto del país.

Los pillos que regentan Venezuela se cogen para ellos todo lo que se les atraviesa. Desde las increíbles riquezas naturales con que cuenta el país, pasando por los yacimientos de petróleo sobre los que flota nuestro territorio, las tierras fértiles, hasta la poca electricidad que todavía se produce y se logra distribuir. La luz de un formidable sistema eléctrico nacional que ellos no construyeron, y que recibieron funcionando, pero que hicieron trizas a punta de robo, saqueo e increíble incompetencia criminal en su manejo.

Hoy, Guri, la hidroeléctrica más grande del planeta hasta hace apenas algunos pocos años atrás, “opera” solo con 7 u 8 turbinas, de las 20 con que cuenta. El 70% restante de su parque de producción no funciona. Igual, entre los pedazos de lo que han dejado en termoeléctricas, Uribante-Caparo y el desmantelado sistema de distribución nacional, la luz en Venezuela se mueve como en el juego de la silla.

Para que un pedazo del país cuente con electricidad por un rato, a la hora que sea, tienen que apagar a la otra mitad de Venezuela que está encendida. Porque, para todos, ¡no hay suficiente luz a la vez!

Ni agua, ni internet, ni cualquier servicio que requiera de 24 horas de suministro para salvar una vida, por ejemplo. ¡Y “eso” sucede todos los días de Dios!

Mientras, FREDDY BERNAL, gobernador del Táchira, difunde la próxima celebración de un simposio transfronterizo, en San Cristóbal, para estimular el uso de criptomonedas y la minería de las mismas en la región.

Poco les importa que la zona andina apenas cubra en un 26% su demanda eléctrica. No tienen ni vergüenza ni preocupación alguna del hecho de que la minería de criptomonedas, desde las poderosas instalaciones que tiene montadas el régimen y sus secuaces, consuma el 19% de toda la carga que se genera y distribuye en el territorio nacional. ¡No dejemos que apaguen a Venezuela!

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