Fríamente calculado (Primera parte)


El golpe de estado que tiraron el sábado 3 de enero, disfrazado como la extracción de un delincuente, fue cocinado a fuego lento y en olla mondonguera, seguramente desde hace mucho tiempo. La legitimidad y la legalidad de quienes los americanos dejaron al cuido del país, nos la encaramaron a quienes nos creímos que aquello era el principio del fin.
Cuando todo lo que ha pasado no da más que para ser el fin del comienzo… ¡Que ya es bastante! La verdad es que jamás pensamos que los hermanos del Norte resultarían ser tan malos como resultaron. ¡Pero bueno, así es la política!
Total. se inventan la extracción, tratan de dejar al régimen como “invadido”, “vencido”, y demás etc., y dejan que todos pensemos en el parapeto de unos plazos constituciones que, dadas las circunstancias, nunca tuvieron ni pies ni cabeza; así como tampoco el
invento de las Fases para Venezuela que suelta con cara e’ tabla nuestro viejo “amigo” Marco Rubio.
De esa manera, el triunvirato nos obligó a guardar luto por la extracción del colombiano y de su mujer, mientras que en Washington y en Miraflores se reirían de lo lindo, pensado en lo fácil que se la puso el pueblo venezolano a los yanquis, “jurando”
que venían a salvarnos.
Después del 3 de julio, todavía cuenteados con los benditos plazos de míster Rubio, siguió sin pasar nada. Semanas «palante» o «patrás» se arrecia desde la Casa Blanca una campaña furiosa en contra del pueblo venezolano, cuyo objetivo central consiste en la
búsqueda de la desmoralización nacional. Ya sabemos: desde el bendito cuentico del estado No 51, pasando por lo “maravillosa” que es Delcy, hasta aquello de aun no estar listos para recuperar la democracia.
El acto final de esta charada resultó ser el viaje de la dictadora a Nueva York.
Llega en avión alquilado, por si algún tribunal anti-Trump les llegaba a hacer la cómica.
El “Boss” se reúne en un hotel con la señora Rodríguez y esta, como premio por el vaporón, se desquita haciendo compras compulsivas en la Gran Manzana con dinero ajeno… ¡Así todo encaja!
Ahora les pido un poquito más de paciencia y les cuento lo que creo. ¿Por qué Donald Trump y sus amigos de Mar-a-Lago no dejaron una Junta de Gobierno en Venezuela, luego de un golpe de estado tan impecable como el que llevaron a cabo, en sociedad con el chavismo del último día?
¿Qué pasó? ¿Por qué no siguieron el “librito” de siempre? Si me permiten, ¡el lunes continúo! ¡A esta misma hora y por este mismo canal! ¡Nos vemos!
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