CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Fuera los bates quebraos

Mientras que en Venezuela nos tenemos que calar el siempre empobrecido disco rayado del eterno Diosdado Cabello, o las persecuciones del régimen en contra de los candidatos a las primarias, o la lloradera para la realización de una rifa popular que sufrague las fotocopias y los sandwichitos del día de las elecciones de la oposición, el mundo está en otra cosa.

Al país se le está escapando el tiempo por entre los dedos y eso forma parte del plan de tratar de volver tontos a los venezolanos, mostrando solo el lado estúpido de Venezuela. Pero, eso sí: unos poquísimos se roban todo lo que se les atraviesa a plena luz del día, mientras las grandes mayorías nacionales la siguen pasando muy mal y pelando la bola pareja.

Otro tanto pasa acá, en Norteamérica. Ya sabemos que esta administración no sale del libreto de endosarle a Donald Trump hasta la culpa de la peligrosa existencia de la falla geológica de San Andrés. Y, en Europa, nos continúan tratando de marear con una falsa prosperidad económica, mucha agenda 2030 que no le produce trabajo ni prosperidad a casi nadie, y una zona del euro que ya no saben cómo reinventase para que funcione.

A todo esto, el viejo Mario Benedetti vuelve a tener razón: «El sur también existe».

Dejando atrás su mundo de socialismo vintage, la agenda 2030 y los relajos de los invertidos, un hombre emerge en Argentina proponiendo hazañas atrevidas para un país al cual nunca le dejan terminar lo que empieza.

Javier Milei, que se alza con los números en la primera vuelta para la presidencia de ese país, pulveriza la política de la estafa social argentina encarnada en el peronismo, el kirchnerismo y la derecha pajúa que no hizo nada de nada cuando pudo haber hecho mucho.

Con el concepto metido en ese flux de “más mercado, menos estado” Milei se lanza con la oferta de cambios profundos, pero en la dirección correcta: mejorarle la vida a la gente. Dolarización de la economía, apertura de los portes de armas, salida de Argentina de los acuerdos multinacionales que no aporten riqueza real a las empresas de ese país. Y lo más atractivo: la ruptura y el enfrentamiento con todo lo que signifique la porquería del socialismo del siglo XXI, la Agenda 2030, la China comunista y todos los grandes distractores que ocultan los desfalcos que solapan a los ladrones de estado y aseguran la quiebra de países como el nuestro, cuando están en manos de estos farsantes.

En eso estamos imitando a Milei. Porque lo que sirve hay que aprovecharlo. La Resistencia está discutiendo ya temas de este tipo, reconociéndolos como la verdadera agenda, como el verdadero contenido a cambiar en Venezuela. Ya verán lo que pasará con el régimen usurpador como con los candidatos autistas que no estén en sintonía con lo que el venezolano y cualquier habitante del mundo actual considere como lo importante: ¡Venezuela les pasará por encima!

Y cuando la ola de la modernidad bien entendida se acerque como un tsunami a todos estos bates quebraos y patas de palo, la nación venezolana simplemente se los va a tragar. Por las buenas o por las malas. Al final, para la gente, “esos” son simplemente matices.

¡Acompáñanos Venezuela!

Por eso: ¡Dios, Venezuela libre y Cese de la Ocupación!

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