CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

“¡Gringos de mierda!”, les grita el Gallo Pelón desde la Asamblea

De cualquiera de los dos lados de la ecuación de las relaciones entre los Estados Unidos de Norteamérica y el régimen de Nicolás Maduro de Venezuela, lo menos que se puede decir es que son muy raras. Muy extrañas pero, sin embargo, siempre avanzan en acuerdos sustanciales para ambas partes.

Dejo bien claro que soy un invitado en este gran país. Pero por encima de cualquier consideración personal posible, soy un líder fundamental de la Resistencia al narco-régimen de Maduro y sus secuaces en Venezuela.

Por eso es bueno preguntarse: ¿En qué consisten las relaciones pendulares entre Washington y Caracas, que se parecen cada vez más a una montaña rusa? ¡Un día están de amores, y a la semana siguientes se agarran por los moños en público. Pero en privado ha quedado demostrado que se entienden a las mil maravillas. Cuando el presidente Joe Biden entró a la Casa Blanca, escribió un Twitter a los 30 días en el que pronosticaba que en su mandato Alex Saad saldría en libertad.

Volvamos al presente. Si mal no recuerdo, la Casa Blanca exigió, como parte de su participación en los fulanos acuerdos de Barbados, que aún nadie sabe en qué consisten, que Miraflores arreglase el asunto de las inhabilitaciones y los inhabilitados, para la realización de sus tan solicitadas elecciones libres y justas. Exigió que fuesen en abril. Entonces el «Gallo Pelón», Jorge Rodríguez, les gritó: “¡Gringos de mierda!”.

Es decir, como es del total conocimiento público nacional e internacional: los tribunales, la fiscalía, el CNE y el TSJ hacen solo y nada más lo que ordenan los cubanos y lo que Maduro acepta hacer como un manso corderito. Es decir, un tiro al piso. ¡Bien!

Habilitaron a Leocenis y a cuatro payasos más, y dejaron por fuera a María Corina Machado.

Así pues, nuevamente la Casa Blanca, como no le hicieron caso, da un nuevo plazo para que se hagan las cosas tal y como las desea y le convienen.

Si para abril, o sea dentro de tres meses, a María Corina no la habilitan para que se mida en unas elecciones fraudulentas, en las que todos sabemos que va a ganar Maduro, los Estados Unidos de Norteamérica recoge su bate, su guante y su pelota, y se van «pal» carajo, pero siguen jugando.

Y mientras este culebrón con final más que esperado continúa sacando al aire sus capítulos por entregas, ni los defensores del voto en Venezuela, ni el Departamento de Estado acá en Estados Unidos se ha detenido ni un instante para detener la crisis de hambre y de desnutrición en mi país.

Que, por cierto, muchísimo se avanzaría en su reducción dolarizando los sueldos y las pensiones. Ni tampoco a ninguno de ellos parece importarle en lo más mínimo que el venezolano pase la mitad de los días, de todos los días de Dios, sin electricidad. Que tampoco tenga agua. Que no tenga donde acudir cuando se enferma porque la Medicina, hasta la pública, está dolarizada, canibalizada y privatizada. En serio: ¡Me realmente no entender!

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder!

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