Hablemos claro y raspao


Yo creo que la parranda de ladrones y oportunistas de la banda de los “vamos bien”, encompinchados con los bolichicos y las sanguijuelas que mantienen anémica a Venezuela, patearon hace mucho tiempo lo que pudo haber sido una buena idea: montar un gobierno venezolano en el exilio, operando en condiciones de transición, hasta que un hombre como González Urrutia logre tomar control del territorio en el país.
Pero, a mi juicio, ya eso, de esa manera, no sirve. Fulanos como Borges, Guaidó, Leopoldo, Vecchio, Rosales y un gentío más convirtieron una posibilidad-país en una oportunidad solo para sus bolsillos. Simplemente: ¡la jodieron!
Nadie, ni dentro ni mucho menos fuera del país, se tomaría en serio otro experimento de salida como el de un gobierno venezolano en el exilio, por más legitimidad que tenga, que de hecho la tiene, Edmundo González Urrutia.
Pero tampoco hay que dejarse tomar por imbéciles. Desde hace muchísimos siglos, igual que hace poquísimas décadas, tanto el papel como la pantalla de los electrónicos “aguantan” lo que sea, lo que se les escriba.
Se puede subir hasta el tope las recompensas por Maduro, Diosdado y Padrino. Eso solo podría animar a sus propios compinches y a uno que otro cazador de recompensas, también mediático, para que probablemente los entregue. ¡No es descartable, pero tampoco es suficiente!
Yo creo que mientras no se le dé al régimen por el bolsillo, por los arreglos que lo han hecho más fuerte, más rico y mucho más peligroso en los últimos cuatro años; mientras no se corte el “suministro” abundante y constante de recursos blanqueados que le facilitan la CHEVRON, la REPSOL y una veintena más de operadores económicos que están dispuestos a hacer lo que sea políticamente para que esa “beca” no se les acabe, lo demás es paja.
Mientras se siga sin sancionar a los individuos que se han hecho riquísimos haciendo aun más ricos a los malandros del régimen con el uso de los dineros robados a todos los venezolanos, nada va a cambiar.
Si los Estados Unidos de Norteamérica no hacen un esfuerzo importante por también meterle miedo a los dueños y a la alta gerencia de empresas venezolanas como Polar, por ejemplo, solo se están haciendo listas que nada más incluyen a los pendejos.
Para que las “listas” realmente funcionen y pongan en verdaderos apuros a las densísimas telarañas de dinero y negocios sucios que se hacen con Maduro y sus rufianes, hay que incluir a los pajaritos aguantadores del régimen que pertenecen a la parte sucia de FEDECÁMARAS, esa que hace arreglos y se acomoda haciendo negocios con los rufianes del régimen todos los días de Dios.
Esos, y muchísimos pajarracos más, son quienes manejan divinamente los guisos y los guisotes, los puertos y los aeropuertos, las aduanas y todos los negocios residuales asociados con los más altos rufianes de las fuerzas armadas bolivarianas. Si esos “nombres” no aparecen en esas famosas listas del Departamento de Estado norteamericano o en las de la Secretaría del Tesoro, no se está haciendo nada que valga la pena por el país.
A menos que realmente creamos en las mentiras piadosas del señor Antony Blinken, quien todavía nos quiere hacer creer que está del lado de Venezuela. No es ni suficiente ni bastante para acabar con la plaga que tiene espantada a Venezuela, renovar los TPS para los muchos venezolanos que estamos en este país bajo la protección de las Barras y de las Estrellas de esta Gran Nación. Sin, repito, tocar el órgano más sensible de la dictadura de Maduro, el bolsillo, estamos jugando al jueguito de la silla musical.
Por eso, como decía mi hermana Yolanda en estos días a través de uno de sus editoriales en www.venezuelaredinformativa.us: «¡GRACIAS POR NADA!».
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