El Fogón de la Editora

HABRASE VISTO

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Los únicos que se hacen los musiús con las sinvergüenzuras del régimen de Venezuela son el gobierno norteamericano y buena parte de la Comunidad Europea.

Al resto del mundo ni le preocupa que Maduro, junto con su mujer, se pasee por medio planeta, como si fuera un presidente legítimo y no un tramposo. ¡Pero es que ni lo miran feo! Y eso que existe sobre él un SE BUSCA grandote del Departamento de Justicia norteamericano, que le tiene puesto precio a su cabeza.

Es a los países más pistolas adonde meten los aviones con tripulaciones chimbas, y les toca devolverlos. Pero a los turcos ni les va ni les viene el asunto. A los rusos todo eso ni les preocupa, ni mucho menos les molesta. Con ellos Maduro anda hasta con el bigote asegurado. Igual que con los chinos, que dicen que ni que se lo miren feo. Ni a los iraníes y árabes de Oriente Medio, que ni con el pétalo de una rosa. ¡Es que este mundo está al revés!

Entonces resulta que el Departamento de Estado de este país afloja y afloja la cabuya contra el régimen de Caracas. De ahí que perdonen todas las marramuncias al sobrino de Cilia Flores, ya que eso resulta más decoroso que devolverle a Alex Saab, que, como todos sabemos, es un individuo imprescindible para que la diplomacia del régimen continúe con sus mamaderitas de gallo con la oposición.

Igual todo el mundo sabe, incluso se dejó bien claro en la última Cumbre de las Américas, quien es quien en este continente. Cuáles son los regímenes que solo representan delincuentes y malandros internacionales. Cuáles son los países que conforman las listas negras de aquellos estados que son simplemente forajidos y cuáles son aquellos otros países que se hacen los pendejos.

Imposible no recordar aquel viejo cuento sobre la Alemania nazi. ¿Recuerdan?: “Primero vinieron por los judíos, y nadie salió en su ayuda. Luego por los comunistas, y tampoco nadie salió. Luego les llegó el turno a los homosexuales, y tampoco nadie protestó. Y, cuando vinieron por mí, ya no quedaba nadie”.

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