CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Hay que acabar con ellos antes de que nos extingan

¡Qué cosa, vale!: que tenga uno que ser, estando tan lejos de Venezuela, quien hable sin parar sobre todo el desastre en que esta gente ha convertido al país. El desastre nacional, el desastre de Venezuela que lleva por único nombre “revolución del siglo XXI”. Esa maldición que ha obligado a huir del país a más de 8 millones de venezolanos y le tiene la vida hecha una mierda a otros 22 millones más que están a merced de la dictadura.

No basta con la humillación de estar invadidos, de ser una colonia comercial y política, por países y tropas de ocupación de los más infernales lugares del mundo. Todo ello mientras un grupo de hampones se llenan la boca acusando, haciendo presos y torturando a cualquier venezolano decente que reclame por su derecho a llevar una vida con dignidad humana, colgándole el sambenito de «traidor a la patria».

Cuando los únicos traidores al país, los únicos que practican la más completa y descarada entrega de todos los recursos y de todos los procesos vitales del estado venezolano son ellos mismos.

No les basta con haber acabado con la producción agropecuaria, la industrial y la de servicios, que se construyó por casi un siglo en Venezuela. Todo para cambalachearla por basura y baratijas desechables de China y supuestos procesos que funcionan provenientes de países atrasados como Irán, Rusia y Cuba. Que de lo único que saben es de controlar y saquear las propiedades y la intimidad de los venezolanos.

No les basta con haber acabado con el sistema eléctrico nacional, bandera en América Latina por lo extenso, bien diseñado y de crecimiento simultaneo con el incremento de la población venezolana. Para que hoy apenas sea una pobre instalación de bombillos amarillentos en alguna plaza mal iluminada, más apagados que prendidos, y de segura y completa desaparición por falta de inversión, mantenimiento y talentos que lo operen en muy poco tiempo.

Así Caracas se va a off. Con la imbécil excusa de un supuesto ahorro de electricidad. Empiezan por quitarle la luz a la región Capital cuatro horas diarias, lo mismo que a todo el estado Miranda y al estado Vargas, todos los días de Dios: ¡de lunes a lunes! El destino, la mala fortuna que estas cucarachas atraen para las grandes mayorías del pueblo venezolano apenas está comenzando. ¡Hay que acabar con ellos primero, antes de que nos extingan!

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder! ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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