CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Hecho en socialismo

El cielo no se puede ocultar con una mano. El régimen de Cuba tampoco puede aspirar a que la protesta en Santiago de Cuba se esconda detrás de una supuesta incitación extranjera a no calarse más su fracasado régimen.

Es el hambre, “caballeros”, la desesperación y la ruina más absoluta y completa de todo un pueblo bueno lo que echa a los cubanos a la calle a protestar al precio que sea, incluso pagando con sus propias vidas.

Ya no tienen nada más que perder. Como dicen allá, “el hambre mato al miedo”.

Digo, ¿así o con dibujitos?

A Venezuela, en cambio, los grandes aliados del régimen perverso de Caracas la prefieren ver como un futuro suceso electoral en donde todos, pero todos sus males, se van a resolver. Mientras, la calidad de vida del venezolano es una lata vacía de cerveza Polar pateada hasta el cansancio popular.

A unos sueldos y pensiones de miseria, pagados en bolívares devaluados, frente a todos los precios de todos los bienes y de todos los servicios calculados o simplemente cobrados en dólares, hay que agregarle la espantosa crisis producida por la falta de electricidad y combustibles que mantiene de rodillas al venezolano de a pie.

El colapso, que ya casi es total, mantiene a mucho más de la mitad del país diariamente y por más de 14 horas todos los días sin servicio eléctrico. A la gente haciendo colas interminables para echar combustibles, sin gas para cocinar, ni mucho menos gasoil para las máquinas.

Todo se va para el puñado de hampones que controlan a la mísera Cuba. Individuos infames que día tras días hacen más dinero y acumulan un mayor poder hemisférico, sin que tampoco nadie diga “esta boca es mía” y les ponga algún freno.

Así las cosas, debemos recordar el 23 de enero de 2023, cuando los maestros y profesores, conjuntamente con los venezolanos, marcharon por toda Venezuela. A partir de ahí desaparecieron las protestas por las primarias. Asimismo, el inefable Rosales, tampoco ningún otro personaje de la picaresca de los fraudes electorales, ni se pronuncia, ni comenta, ni propone, ni mucho menos confronta al régimen.

El arreglo consiste, sellado en los pactos convenidos por la banda de mafiosos de Gerardo Blyde, en convenir que “de eso no se habla” en el país.

Y la verdad política es que Venezuela ya está parada, al menos eléctricamente y en la totalidad de su economía.

Para aspirar y conseguir un verdadero cambio, y no para retocarle la fea cara al régimen de Miraflores con las elecciones del 28 de julio, lo que Venezuela necesita es darle contenido de conflicto a tanto desastre.

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder! ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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