CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Hija de un secuestrador por colombiano indocumentado

La verdad es que para la fiesta electoral que está armando el régimen tiene muy poca importancia quién se disfrace para asistir. El resultado del concurso ya está cantado. Maduro o Delcy resultan ser la misma cosa. O sea, el mismo musiú, pero con diferente cachimba.

La erosión de la imanen de Maduro, a pesar de su muñeco y de sus disparates arreglados por los laboratorios cubanos, cada vez dan para menos. Un tercer periodo de usurpación, con dos megafraudes electorales sobre los hombros, pone cada vez más cuesta arriba su potabilización internacional. Está como Raúl Castro en Cuba: un pesado saco de cemento que justifica la existencia de un Díaz-Canel.

Hasta los delincuentes de cuello blanco del reino de España, en especial su Casa Real, verían con muy buenos ojos a un bateador emergente designado para el usurpador caliche.

En cuanto a China, Rusia, Irán, Siria y Cuba, por solo mencionar cinco de las potencias invasoras que se están tragando los recursos de Venezuela, tampoco parece que les sería molestia un cambio de imagen: la hija de un secuestrador por un colombiano indocumentado resulta ser más o menos lo mismo para el sostenimiento de sus intereses coloniales en Venezuela.

Y ya imaginamos para el Departamento de Estado del señor Antony Blinken sería una noticia de lo más feliz. Una mujer haciendo trampas en las máquinas del casino del CNE a otra mujer, estaría en la órbita del discurso del “amor es amor” de la señora Kamala Harris.

La verdad es que la “salida” que empiezan a montar los cubanos con «Delcy Heroína» rivalizando con otra mujer por la presidencia de la República pinta de campeonato.

Para el régimen de Caracas, que no tiene un solo pelo de pendejo, resultaría muy cómodo mentir nuevamente sobre una supuesta muestra de alternabilidad democrática. Sería una especie de “refrescamiento” facial. Cosmético, pero muy útil para su propósito de cumplir con las “elecciones libres y justas” que le ha prometido Maduro al presidente Joe Biden y a la Chevron.

Y la verdad sea dicha: con quien sea y en contra de quien sea, el régimen que controla el poder en Venezuela va a llevar a cabo otra megatrampa electoral para robarse las elecciones presidenciales de 2024. Triunfará en las máquinas gracias al “mejor sistema electoral del mundo”, póngase quien se ponga en el otro lado del “tarjetón”. ¡Eso escríbanlo!

El invento no fortuito de los 10.5 millones de votos que aparecieron entre gallos y Sala de Totalización del CNE para el referéndum del 3 de diciembre, resultó ser un anuncio adelantado de lo fácil que resulta hacer triquiñuelas electorales en Venezuela, sin que se arme mayor flato. Además, con bajísimo costo político, tanto interno como internacionalmente.

¡Toda una vitrina de lo que se puede hacer mientras ellos conserven el sartén por el mango!

Y si a eso se le suma una oposición miserable y vilmente traidora, completamente vendida a Maduro y a sus mafias para tratar de “arreglarle” en lo posible el embuste, no hay ninguna duda de lo que puede y va a ocurrir. ¡Allá, piensa mal y con toda seguridad acertarás!

Régimen y asociados han avanzado mucho. Tienen un camino tan bien asfaltado que, ¿quién puede saber que si «Delcy Heroína» termina siendo la candidata de Ali Baba y sus Ladrones, no se alza en los comicios con iguales o con un mayor número de fantasmas electorales “Hechos en Socialismo” por el capo de Elvis Amoroso? ¿Así o con muñequitos de plastilina?

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