CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Hola, María Corina

Hoy, jueves 17 de noviembre del 2022, te dedico a ti y a tus asesores estos Criterios. ¡Claro me que escuchas! ¡Y, a veces, hasta me lees! De verdad: ¡Gracias por tu atención! Por eso pongo a Venezuela por testigo de las tantas y tantas cosas que millones de venezolanos queremos decirte. Acá, por lo menos, somos casi seis millones, entre buenos amigos y unos cuantos enemigos, quienes de lunes a sábado compartimos muchos Criterios sobre las ruinas, su espantoso drama y las propuestas para hacer de Venezuela un nuevo país.

Empiezo por felicitarte. Efectivamente: cualquier contienda electoral que se lleve a cabo en nuestro país, para que sea limpia y creíble, no puede pasar por solo realizar Elecciones Libres. Porque si esas supuestas Elecciones Libres son administradas por el CNE y realizadas a través de las máquinas de las trampas, ni la escogencia de la reina del Cuarto C del Colegio Los Tucusitos será libre, ni muchos menos transparente; solo será otro tremendo embuste.

De manera que tengo que reconocer que el solo exigir por tu parte a los organizadores del Certamen de Popularidad de donde sin temor a equivocarme vas a resultar electa, funcionen en voto manual y sin los rectores viciados del régimen, nos parece lo más sensato y coherente que le hemos escuchado a cualquiera de los participantes de ese concurso.

Pero María Corina: ¡esa no es la condición que mantiene bajo secuestro a los eventos electorales de verdad-verdad en nuestro país! Porque el ensayo de comicios de naturaleza casi que de feria de pueblo que ustedes en la oposición quieren llevar a cabo no altera ni en un poquito la cultura practicada desde hace añales por el estado venezolano atrapado por el régimen, en cuanto a las trampas electorales elaboradas en remoto y ejecutadas por vías electrónicas desde Miraflores en las últimas dos décadas.

Dentro y fuera de Venezuela el cómo se elija al más popular del país no nos lleva a nada. Pero, eso sí: haces bien en desconfiar de los precandidatos que te acompañarán en la contienda. Aunque eso no sea realmente lo importante en este asunto. Lo que tiene realmente valor para Venezuela y para el mundo decente que nos mira, es que las elecciones presidenciales de 2024 se lleven a cabo con todas las condiciones del Juego Limpio. Para cualquier elección de naturaleza interna, y de eso ambos compartimos experiencias, la cosa se puede resolver hasta en un torneo cerrado de domino, en una tarde de parilla con el honorable Jesús María Casal llevando las cuentas con una tiza sobre el piso.

De todas maneras estoy convencido, así como mucha gente, que el candidato que enfrentará a Nicolás Maduro en la nueva pantomima de las elecciones de 2024 ya fue escogido hace largo rato tanto por el régimen, como por sus asociados dentro de la oposición.

Y esa persona eres tú.

Simple: eres quien mejor encarna la combatividad que debe dar brillo a una pelea ya arreglada, con final cantado y resultados por todos conocidos. Te has ganado el favoritismo del Departamento de Estado norteamericano, en su propósito apurado de darle una barnizada democrática a la dictadura en Venezuela.

Y, muchos, muchísimas personas de la minoría que van ir a votar en 2023 y después en 2024, piensan que eres irreductible, incorruptible y echada «palante». Total, la percepción colectiva que existe sobre ti, tanto interna como externa, te convierte en la candidata ideal para darle un poco de brillo y mucha credibilidad a una nueva operación de fraude electoral promovido por el régimen de Caracas.

Además hoy la gente te mira como lo más cercano a una candidata de auténtico contrapeso; y eso, sin lugar a duda, tendrá un fuerte valor de cambio, de uso comunicacional para blanquear el proceso comicial de 2024.

Sobre todo el día después que pierdas las elecciones, y termines cundida por la tela de araña de los cables pelaos de las máquinas de votación, que expresarán todo lo contrario a lo que los votantes y a lo que las encuestas a boca de urna hicieron y dijeron haber hecho.

Ni que decir: serás de muchísima utilidad como un poderoso objeto de vitrina internacional, para una dictadura que necesita ocultarse detrás de la verdadera democracia. ¡A esa dictadura, justamente, le habrás hecho un enorme favor!

Sin embargo quiero pensar que también tendrás el valor y el arrojo de exigirle al tramposo régimen de Caracas el cumplimiento del Juego Limpio para llevar a cabo las elecciones presidenciales en las cuales participarás en 2024. Ya sabes: voto manual, remoción de los rectores del CNE, auditoria del padrón electoral venezolano, exclusión de las FF.AA. en el proceso del manejo del material electoral y, sobre todo, arbitraje internacional de las elecciones, con capacidad de veto ante cualquier anormalidad por parte de las joyitas de siempre.

Mira, si tú planteas y logras materializar las condiciones del Juego Limpio para las elecciones generales o presidenciales de 2024. Si llegas a avanzar en algo más que en la realización de unas patéticas Elecciones Libres, con las cuales sueña y se conforma el Departamento de Estado de la administración de Joe Biden. Si das los pasos necesarios para lograr algo más que esa payasada que no dice nada, ni con ella el país tampoco llega ningún lado.

Si das un paso más hacia la verdadera libertad de Venezuela a través de una ruta pacífica e institucional, pero de verdad-verdad no de circo, te puedo asegurar que te acompañaré hasta el fin del mundo.

Si de verdad consigues un Juego Limpio electoral que nos permita soñar con una salida democrática, sin sangre, posible para el régimen de Nicolás Maduro y sus pandilleros, cuenta con mi apoyo. En caso contrario… pues ya sabes: ¡plomo parejo!

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