Homenaje póstumo al quijote Luis Conte Agüero

Pablo Marcial Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us
El pasado fin de semana rendimos un sencillo y merecido homenaje a Luis Conte, a quien yo consideraba el Don Quijote del pueblo cubano. poeta, abogado de causas nobles, escritor y sublime orador.
Hice propicia esta triste circunstancia para compararlo con el Quijote, porque vino a mi memoria la espectacular oración: del escritor Miguel de Cervantes, en la voz del Hidalgo, “La libertad Sancho, es unos de los dones que a los hombres dieron los cielos, con ella no pueden igualarse los tesoros qué encierra la tierra ni el mar encubre”. Por la libertad y por la honra se debe aventurar la vida. Tal cual, nuestro amigo Conte Agüero defendió la causa de los rebeldes cuando tomaron el cuartel Moncada contra la dictadura de Fulgencio Batista. Pero con ese mismo olfato e instinto, coraje y espíritu libertario denunció al partido socialista cubano por dar pasos hacia la dictadura. Y no se equivocó. Tuvo entonces que dar el salto al
exilio, pero un exilio sin regreso a su amada Cuba.
Su espacio se dimensionó. No era solo Cuba, era todo un continente que lo recibía y aplaudía su voz ondulante. Era más allá, un amor por la tierra. A Venezuela fue a cabalgar en el terreno de la historia en plena transición política. En la Crisis de Republica Dominicana lo recibieron con los brazos abiertos. También en Brasil y Argentina.
Miami fue su segunda Cuba. Fue dirigente del partido Ortodoxo fundado por Eduardo Chibás en 1947. También llamado el Partido del Pueblo. Uno de sus lemas han debido impresionar al pueblo» Vergüenza contra dinero».
A propósito, en esa misma estación radial WCM, el 5 de agosto de1951, en plena transmisión de su programa, Chibás se quitó la vida. Luis Conte estuvo presente en ese momento inolvidable para los cubanos. Después él fue quien trasladó el cuerpo sin vida. Esa dolorosa historia me la narró el amigo Conte Agüero.
Le doy gracias a Dios por darme la ocasión de conocer a esta insigne figura del pueblo Cubano y de la historia. No tenía idea de quien era cuando me lo presentaron. Fue en un acto en una estructura que me dio la impresión de que fuese un templo de algo. Era un auditorio pequeño, de 50 personas. Me invitaron a hacer uso de la palabra en nombre de la resistencia venezolana. Comenzando mis palabras agradecí a los masones por colaborar con la reunión.
Pero Luis Conte con mucha discreción me aclaró que no era un templo de la masonería.
Lo cierto es que trabamos una amistad a prueba de todo. Me llamaba por su celular para invitarme los desayunos el primer sábado de cada mes con el fin de mantener viva la llama de la libertad. Casi siempre me ofrecía el micrófono para que representará a Venezuela. Era la figura rectora. Su voz apagaba el desaliento o el desvarío. No hablaba, era un recitar suave, como un río ondulante qué va cambiando de cause en una forma natural. Invocando siempre a Dios como una brisa suave como luz permanente.
En un momento de su vida en Cuba, Luis Conte y Fidel Castro llegaron a tener buenas relaciones por ser ambos dirigentes del partido Ortodoxo. Fueron famosas las cartas desde el exilio dirigidas a Fidel cuando se encontraba en México, lo colocaba en un pedestal. Incluso llegó a privilegiarlo como la Voz Mas Alta en ese tiempo de tormentas. Pero cuando bajó de la Sierra ese demonio con barbas era inevitable la ruptura. Las agua turbias se aclararon, Fidel por la dictadura y Luis Conte por la Libertad. Poco tiempo después, en la misma emisora WCMQ quebró lanzas por la libertad y en contra de la dictadura socialista por lo cual no tuvo otra opción que refugiarse en la embajada Argentina y de ahí el exilio. Luego salió a
recorrer un largo camino tortuoso sin regreso a su patria amada.
Yo visité a Luis Conte muchas veces en su casa u oficina. En una oportunidad me comentó: “Por aquí vienen a visitarme algunos venezolanos a hablarme mal de ti. Yo los oigo pero no les respondo, porque yo sé quién eres tú”. Entendí entonces el motivo de su amabilidad conmigo en las reuniones cuando me ofrecía un espacio en su peña, y me ofrecía el micrófono, instándome a tomar la palabra era la forma de responder a quienes en medios de comunicación en Miami me han bloqueado, ignorando yo los motivos. En esas reuniones despues del cantar el himno de Cuba se colocaba entre Freddy Solorzano, Yolanda y yo para interpretar con su voz sonora el himno nacional de Venezuela.
De alguna forma aunque en tiempos distintos y diferentes actores como Hugo Chávez y sus forajidos en Venezuela a quien conocí mucho y nos veíamos a menudo cuando tenía el grado de subteniente a Teniente Coronel, me correspondió enfrentarlo primero como candidato y luego como presidente. Por lo tanto, no tuve otra opción que el exilio, al igual que Luis Conte pero una época después.
Recientemente se efectuó un homenaje realizado en el restaurante Selva Negra en Miami promovido por Fernando Caula del partido Ortodoxo. Allí confesé que una de las maravillas c que me ha pasado en mi vida en esta ciudad, fue conocer a Luis Conte Agüero. De quien admiré que entre sus variadas virtudes, destacaba su gran sabiduría.
En uno de esos encuentros le informé que estábamos organizando una especie de frente de grupos de varias naciones para denunciar al Foro de Sao Paulo, el cual ha hecho tanto daño a los pueblos de América y que no existe ninguna respuesta organizada, el cual llamaríamos ANTI FORO DE SAO PAULO. Conte Agüero me respondió “Oye Pablo, utilizar los ANTI para oponerse a algo por más terrible que sean, no tiene fuerza ni es una condición para derrotarlos”. Yo acepté su comentario, el cual g me obligó a pensar, a darle vuelta a esa calificada opinión. Cero ANTI. Con el tiempo descubrí lo que me quiso decir. Pensando en el ensayista suizo Carl Jung cuando escribió el prólogo del viejo libro del I Chin donde dos fuerzas contrarias como Yin y el Yang son el motor del desarrollo de las cosas. Y que Hegel
llamó la dialéctica.
Teniendo eso claro nos reunimos Ariel Montoya de Nicaragua, Freddy Solorzano de Venezuela, y comenzamos a trabajar un documento con el fin de enfrentar el Foro de Sao Paulo. Recordé la frase del poeta cubano Cabrera Infante que la geografía es mas importante que la historia. Por eso propuse llamarlo Entre Dos Paralelos. Lamentablemente el documento se perdió en el tiempo.
Esa palabra de no colocarse la bandera con el ANTI fue y ha sido un ejemplo para mí. Por eso, y mucho más, conservo una inmensa estima y admiración al inolvidable amigo Luis Conte Agüero En ese desayuno ortodoxo en el restaurant Selva Negra, en honor a su memoria comenté que para mí su amistad significó encontrarme con el Árbol de la Vida de la Biblia. QEPD



