El Fogón de la Editora

ILUSIONES

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Para serles bien franca, yo pongo en remojo todo lo que ocurrió en Barinas. Eso sí: me doy por bien pagada ante cualquier derrota que pueda sufrir la dictadura venezolana, donde sea y como sea. Desde las que les puedan ocurrir en un patio de bolas, hasta aquellas que tienen que ver con el aumento de las restricciones internacionales sobre el régimen de Caracas.

Pero me cuesta mucho creer en un “nuevo” CNE que acepta la “pela” de los votos en contra del gobierno. De unas fuerzas armadas que, tras actuar a todo lo largo de la campaña de Arreaza como si fueran fuerzas de ocupación, se regresen el lunes bien temprano mansitas y muy democráticas a sus cuarteles, luego de la derrota. De un Nicolás Maduro dándoselas de demócrata ante las cámaras de televisión, llevando palos y burlas, y de un Diosdado Cabello como si nada.

El chavismo de Chávez continúa su acelerado proceso de extinción, incluyendo en Barinas, y todo el gobierno pareciera que tira este nuevo suceso a “gajes del oficio”. ¡Todo está raro, muy raro!

El país democrático y el mundo que sigue de cerca la evolución de nuestra tragedia humana se levantó de la cama el lunes y se consiguió con la ventana de la salida democrática electoral venezolana a medio abrir… ¡Qué bueno!

Individuos del reparto político de otras épocas reaparecen, como caimanes en boca de caño, a insistir en diálogos con el gobierno, referéndums revocatorios y máquinas de votación que milagrosamente vuelven a servir.

Siempre me ha preocupado que, cuando el jugador “gana”, le dé por seguir apostando al mismo número de la “suerte”. Me preocupa pensar que todo “esto” no sea otra cosa que el producto del brillo hipnótico de las luces enervantes del casino, que insensibilizan nuestras pupilas. Me preocupa pensar que estemos otra vez de cara a una nueva mentira, que concluya en otro “más de lo mismo”. Que nos vuelvan a querer poner en el plato “gatos en vez de liebres”. Que nos quieran volver a llevar al “matadero de la Smarmatic”, para no votar por nada otra vez, pero cuidar las formas internacionales de una democracia que hace añales dejó de existir en nuestro país.

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