IN TRUMP WE TRUST

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us
No son solo ideas mías. Pero, desde el mismo instante en que Donald Trump anunció su candidatura para las primarias de los republicanos hace más de seis años, se abrieron de par en par las puertas del infierno en Estados Unidos.
La carrera por la presidencia de Donald Trump resultó ser una yincana de campeonato, desde que asomó su nombre para la presidencia de este país hasta que contaron el último voto electoral a su favor. Obstáculos, baches, rollos legales, mentiras, verdades torcidas y cientos de zancadillas convirtieron su campaña en un interminable combate de gallos para llegar a la Casa Blanca.
Una vez en el poder, durante los tres años de su administración antes de la aparición del virus chino, América vivió en vivo y en directo una de las etapas de mayor esplendor, prosperidad y éxito de su historia reciente.
No hubo un solo aspecto en el escenario de todo este país que no fuera afectado positivamente, ni dejara de brillar, dentro de la Administración de Donald Trump.
Desde la estabilización y el control de la zona del Medio Oriente, el apaciguamiento de las tormentosas alteraciones que genera el régimen de Corea del Norte sobre toda Asia, hasta agarrar por los cuernos el mugriento asunto de la NARCOCRACIA de Caracas y mantener a raya a China y a Rusia, Donald Trump no dejó nada por fuera del alcance de su enorme brazo.
En lo doméstico, la economía no paró de funcionar. No detuvo su crecimiento hasta pasar por encima de los niveles solo parecidos a los de la Postguerra, tras la Segunda Guerra Mundial. Con Trump volvimos a ser un país totalmente independiente de las importaciones de crudo. Se controló el desempleo a niveles de plena ocupación y, el «American First» recolocó los productos y las manufacturas «Made In USA» en las preferencias de los consumidores norteamericanos y del resto del mundo, por su excelencia y calidad de origen.
A mí me cuesta todavía creer que hayan hecho lo que hicieron con este hombre, a plena luz del día y en el primer país del mundo. De cara a la nación con el sistema político donde la separación de los poderes públicos es una práctica casi que religiosa.
Los intereses de todos estos fulanos que tienen postrada a América deben ser descomunales, infernales; nunca antes vistos en acción.
Ojalá y el bien triunfe finalmente sobre tanta oscuridad que se ha posado sobre esta Gran Nación.



