El Fogón de la Editora

¡INCREÍBLE!

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

En mi pueblo dicen: “Quien hizo la ley, hizo también la trampa”. Por eso, ¡buenísimo por el nuevo Senado de Estados Unidos, con mayoría Republicana, por aprobar La Ley Bolívar!: El más reciente instrumento legal del Congreso de este país, que prohíbe al Gobierno Federal norteamericano hacer negocios con el régimen de Nicolás Maduro de Venezuela.

Quienes promovieron esta Ley dicen estar clarísimos de la naturaleza de las actividades que lleva a cabo la dictadura de Caracas. No pasan por alto que la basura del siglo XXI persigue, encarcela, tortura y mata de hambre a todo un pueblo indefenso. También tienen claro que Maduro y sus secuaces representan una peligrosísima amenaza para la seguridad de los Estados Unidos de Norteamérica.

Sin embargo dentro del texto de la Ley no se hace mención alguna sobre los disparates propuestos por el Departamento de Estado de este país, que insiste en blanquear a la peligrosa dictadura de Nicolás Maduro con la realización de unas elecciones que ellos llaman “libres”; aunque no les importe en lo más mínimo que para que se lleven a cabo no se tenga en cuenta ni uno solo de los elementos del Juego Limpio electoral.

Igualmente la Ley Bolívar incluye una muy particular fórmula de acomodo. La misma deja abierta la posibilidad para que el Secretario de Estado de este país, y en virtud de lo que él y la administración Federal consideren como los altos intereses de Norteamérica, decida sobre cuál área soplarse la nariz con la Ley Bolívar, y hacer o mantener negocios y operaciones de naturaleza comercial entre el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica y el régimen venezolano.

Es decir, como también dicen en los Llanos de mi país de origen, Venezuela: “¡Asegún!”.

Se podrán imaginar que toda esta historia de la Ley Bolívar tiene un fuerte olor a azufre, a petróleo. Como cualquier hijo de vecina puede imaginar, la CHEVRON continuará reemplazando la capacidad de perforación y colocación del crudo en Venezuela, ante la destrucción completa y total de lo que una vez fue una de las primeras empresas del mundo: PDVSA.

Ese mismo petróleo se lo continuarán robando los mismos pillos del régimen y mucho de él llegará a los puertos y refinerías de los Estados Unidos de Norteamérica. Con la misma seguridad y confianza con la cual transcurre la vida de la familia de Chávez, viviendo como príncipes, acá en la Florida.

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