CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Invoquemos a Dios para salir de la tragedia

Pero por supuesto que estamos presenciando una guerra entre carteles, una guerra entre pranes. ¿Es que acaso este régimen no es otra cosa que una HAMPOCRACIA? Venezuela es manejada desde hace veinti tantos años como si fuera una prisión, una cárcel sucia jefeada por hampones, pillos y rufianes con traje y corbata roja-rojita. El chantaje, la extorción, el narcotráfico de estado y el tumbe de todas las riquezas del país y el robo, a escalas colosales, es el verdadero rostro del Socialismo del Siglo XXI.

Una pantalla que proyecta en sepia una realidad sucia, fea, que ha empujado a más de 8 millones de venezolanos a huir de nuestro país; ha quebrado a toda una nación y tiene a todo un pueblo pasando hambre, con sueldos y pensiones de menos de 10 dólares mensuales. O sea: niveles por debajo de lo que se considera en el mundo moderno como miseria, como pobreza crítica. Y ahora, ¿esto?

¿La Banda de los Cuatro, como en la China de la Revolución Cultural, matándose entre ellos para ver quienes se quedan saqueando al país? ¿El destape de la cloaca en que funciona este régimen, donde se están peleando los chavistas de las bandas del ladrón de Chávez con los hampones del ladrón de Maduro? Por favor: ¿todo para ocultar la enfermedad del colombiano y los enroques que se están ideando para la sucesión en el poder de otra basura roja-rojita, para seguir con el relajo?

Y, desde luego, con la participación de los inefables cubanos y las otras sanguijuelas: chinos, rusos y, en especial, los iraníes, que han hecho de Venezuela su burdel de carretera.

Sería ideal que se destriparan todos entre sí, ¡ojalá! .Quien sobreviva a este motín carcelario que se acaba de prender con la excusa de los megaguisos en PDVSA, acompañará al colombiano a la tumba y a la primera viuda al exilio dorado, con los ahorros de toda una vida.

La justicia y el poder judicial en la MALANDOCRACIA venezolana, ya sabemos: al servicio del más fuerte, para fregar al último que cayó en desgracia. Leyes y códigos para acomodarle sentencias a todos aquellos de la banda rival. Pero, también sabemos: primero la decisión y después el juicio. Como en el pasado de Rómulo Betancourt: disparen primero y averigüen después.

Todo exprés, todo pulcro, todo rápido, para que cualquier tonto se llegue a creer que lo del esfuerzo por extinguir la corrupción y las sinvergüenzuras en Venezuela va en serio. Por ello invito a mis compatriotas a estar mosca, a poner empeño y toda nuestra voluntad y corazón para abrir las rejas de la cárcel en que han convertido a Venezuela. Como en la fábula del Minotauro de la antigüedad griega, debemos planificar la salida de este holocausto criminal, siempre invocando a Dios, porque él nos conducirá a la Victoria.

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