CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Junta de gobierno

En Venezuela hace un montón de años que una parte del queso político trata de hacernos creer que el país es una monarquía hereditaria.

Chávez sale para Cuba enfermo en diciembre de 2012, sospecha que no regresa vivo, se sienta entre dos ladrones y escoge su sucesor, como si fuera un rey Borbón. ¡No me jodas!

El último poder que tenemos medio legítimo, y lo considero medio legitimo porque fue designado para el periodo 2015-2020 y tiene una ñapa de tres años: Entonces esta Asamblea Nacional, designa a un presidente de la república interino para reafirmarle al mundo que Maduro es un usurpador, que se ha cogido por dos veces seguidas el poder en Venezuela, de forma fraudulenta e ilegal. Bien. ¡Muy bien!

Entonces Guaidó, junto con su «Corte de los Milagros», se roba todo lo que le pueda entrar en los bolsillos y la Asamblea lo remueve del cargo. Pero esa misma Asamblea, meses después de la “abdicación” forzada del rey del feudo de los “Vamos Bien”, deja y mantiene al país en un vacío de poder ejecutivo legítimo, que solo favorece a Maduro y a sus bandas de delincuentes que están saqueando nuestra tierra.

¡Hay que ser serios, mi vale! Porque ni Venezuela es un reino, ni tampoco nada ni nadie puede permitir que el país ande a la deriva y en las manos de unas bandas peligrosísimas, que tienen patas «parriba» a toda la nación, porque unos cuantos se arreglaron con los usurpadores en México.

Seguir en ese estado de cosas es mantener la tesis de que el país, Venezuela, es parte del reino de alguien. Como antes de la Independencia, que formábamos parte del Imperio Español. O como ahora, que nos han impuesto ser parte del sucio reino de la tiranía cubana. O de una provincia musulmana de Irán o una provincia de China, o Rusia o cualquier otro centro del mal y de lo malo, con los cuales el choro colombiano y sus pandillas mantienen relaciones de negocio y de subordinación.

Más claro el agua: Venezuela debe tener un presidente y un gobierno en el exilio que mantenga la llama viva de la recuperación de la República, porque a esa Asamblea Nacional se le venció su periodo legislativo, y entre gallos y medianoche, negoció la extinción del gobierno interino de Juan Guaidó, allá en México, con los embustes de una elecciones libres, como se comenta que se van a llevar a cabo, tuteladas por el Departamento de Estado de la administración del señor Joe Biden en nuestro país.

¡Ráspense a Juan Guaidó! Muy bien, oblíguenlo a él y a sus compinches a que regresen el dinero que le cogieron a la Venezuela sin medicinas y pasando hambre.

Pero debe llamar la atención de los connacionales, en razón de que hay un claro vacío de poder constitucional; y nos corresponde a nosotros dar pasos firmes como Poder Constituyente Originario para conformar, con la mayoría de los venezolanos dentro y en el exilio, una Junta de Gobierno.

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