CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

La baraja española gotea sangre

Siempre caemos en lo mismo.  Ahora el canciller español pide al canciller del régimen de Venezuela que informe del paradero de la señora Rocío San Miguel. Angustiado y “preocupadísimo” por su suerte, España y Bruselas ponen el grito en el cielo. Y con toda seguridad se sumará el narco-reino de Noruega. Y todos, toditos, se hacen los policías de Valera y dicen no saber ni la ubicación ni lo que le espera a Rocío.

Para ponérselas fácil, yo, que no estoy allá, les cuento. La señora San Miguel se puede conseguir en una de las tantas mazmorras del Helicoide en Caracas. En cualquiera de las celdas que seguramente ordenó “adecuar” el general Rodríguez Torres, genocida y criminal de estado que, por cierto, ahora pasea como un hombre nuevo, bueno y decente por las calles de España. Y, como debe ser, bajo la protección del gobierno español, el mismo que también dice estar muy “preocupado” por la señora San Miguel y si todavía estuviera vivo, por la buena salud del doctor Josef Menguele, «El Ángel de la Muerte», aquel médico siniestro que experimentaba con seres humanos en el campo de concentración nazi de Auschwitz.

Y en cuanto al destino de Rocío, tampoco hace falta dárselas de imbéciles: ella será utilizada como moneda a cambio por cualquier otro de los tantos facinerosos que aún tiene el régimen regado por alguna parte del “mundo libre”; justamente ese mismo “mundo libre” que tanta preocupación dice tener por Venezuela y por el destino de su gente.

Es por eso y por muchas otras situaciones y casos más, que yo acuso al Reino de España de ser cómplice de la NARCODICTADURA que controla Venezuela. Comparten negocios. Trafican con recursos robados a todos los venezolanos y mantienen unas inmejorables relaciones con el régimen de Caracas que está acabando con mi país.

Yo creo que ya va siendo hora de que dejen de ser farsantes. No puede ser que ustedes protejan a un miserable criminal de estado como lo es Miguel Rodríguez Torres, esbirro y torturador enfermo del régimen de Miraflores. Que le cuiden como si fuera un “pobrecito”, luego de llegar a su país con las manos llenas de sangre de jóvenes venezolanos torturados, desaparecidos y asesinados por órdenes directas de él. Y que, no solo no pase absolutamente nada, sino que se proteja y se cuide a un personaje de esa calaña, para que después digan tener alguna preocupación por los presos y secuestrados políticos que tiene el régimen de Caracas.

¿Así que ahora dicen ustedes interesarse por la salud y el destino señora Rocío San Miguel?

¡Senores del gobierno de España No nos joroben la paciencia! ¡Conserven al menos un poco de dignidad!

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder! ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba