El Fogón de la Editora

LA BARBIE NICHE

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

En la Cuarta República, sin ánimo alguno de embellecer lo que no era bello, las primeras damas, las esposas de los presidentes de turno, definitivamente eran otra cosa.

Y hasta más «patras», Flor Delgado de Pérez Jiménez era una perfecta dama. Jamás se le habría ocurrido mandar a reproducir una muñeca con un remoto parecido a ella, el pelo oxigenado y embutida en una licra. Lo mismo que Doña Menca de Leoni con su Fundación del Niño, sus Hogares de Cuidado Diario y su acción social, que nada tenía que ver con simple “caridad”.

O con Alicia Pietri de Caldera y su Museo de los Niños. O Blanca Rodriguez de Pérez con su incansable accionar social, su BANDESIR y muchas iniciativas más. En fin, todas ellas.

Muy por el contrario, la revolución mamarracha del siglo XXI ha traído primeras damas golpeadas y abusadas por sus maridos hasta ser recluidas casi que en coma en clínicas privadas, bajo estricto secreto de estado. Y ahora, para postre, “Primeras Combatientes”.

Ignoro cuál habrá sido el combate que llevó a cabo Cilia Flores como sustanciadora de la vieja PTJ o como defensora de Chávez cuando estuvo preso en Yare.

De haber alguna combatiente entre las esposas de los inquilinos de Miraflores o de La Casona, habría que pensar en Blanquita de Pérez. Ella que el 4 de febrero de 1992 aguantó sola junto con sus hijas el despiadado bombardeo a punta de morteros que ordenó, con toda la saña del mundo, la joyita de Rodríguez Torres, en medio del fallido golpe de estado de aquella madrugada. Y, de paso, por simple maldad: los golpistas sabían que el presidente Pérez no estaba con ellas en ese momento. El criminal de Rodríguez Torres atacaba a un grupo de mujeres que estaban solas, que no representaban ningún objetivo militar.

Y echo todo ese cuento a colación por lo que siempre repite mi hermano Pablo. Esa gente todo lo que toca lo arruina, lo destroza, lo roba y lo ensucia. Desde la majestad y honra de las mujeres que les acompañan, hasta el Petro que un día lo inventan y al rato, como no tienen ni idea de lo que se puede hacer con él, lo transforman en un simple referente para pagar tasas y servicios públicos en bolívares que ellos también han desaparecido. Y después, por decreto, lo eliminan. ¡Esa gente no pega una!

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