Opinión

La biblioteca

Edilio Peña / Venezuela RED Informativa.us

Creo que soy uno de los pocos escritores que no tiene biblioteca. Eso no quiere decir que no la tuve y la construí libro por libro como un albañil lo hace con los ladrillos de su obra que construye. Obra que al final, seguramente, sólo habrá de pertenecerle en la nostalgia.

Por más de cuarenta años me dediqué con selectiva delectación, a construir ese edificio de la fascinación que también nutrió mi alma. Esa entrega me convirtió en un apasionado lector que junto con lo vivido otorgó el fervor amoroso por juntar palabras a la búsqueda de otras dimensiones que no estrecharan la vida.

Cuando perdí o me expropiaron aquella que fue mi biblioteca, en el marco irracional de esta dictadura que también quema los libros, pensé que me arrancaban los ojos con una sentencia: No leerás más. Recién, un periodista visitó el espacio en que vivo y preguntó con entusiasmo y curiosidad: ¿Dónde está su biblioteca, Edilio? Me gustaría ver los libros que ha leído y coleccionado en su larga vida de escritor antes de comenzar la entrevista. Yo guardé silencio y el curioso periodista se levantó de la silla y recorrió todas las habitaciones pintadas de blanco. Deambuló como aquel personaje que busca lo imposible en la página de un libro que no existe.

El periodista volvió a sentarse y persistió sorprendido: ¿Dónde, dónde está su biblioteca? Ni siquiera está su último libro publicado: «Hambre en el trópico». Entonces, el dedo índice de mi mano derecha se levantó y apuntó hacia mi cabeza.

«Aquí, aquí está mi biblioteca. Tuve la precaución de leer y tocar el perfume de cada uno de los libros que la componían».

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