La buena suerte anda de ronda


La Venezuela de hoy, sábado 23 de mayo, la Venezuela de ahorita mismo, está que revienta. Y allá no se está hablando de ruidos de sables ni que-ocho-cuartos. ¡Para nada!
Venezuela está que coge rumbo rapidito, más rápido que volando. La administración Trump está ahora jugando obligada con nuestro país. Con el Estrecho de Ormuz bloqueado, Irán mantiene atada de pies y manos a las fuerzas armadas de este país.
Y no se esperan avances significativos en cuanto al programa nuclear iraní por vías diplomáticas. Teherán le está empezando a coger el gustico a cobrar peaje por los barcos que pasan el estrecho, pagando en Bitcoin.
Al presidente Trump no le ha sido posible convencer ni a China ni Rusia de compartir sus mismos intereses en la zona. Muy por el contrario, en ambos casos, tanto China como Rusia, están en posiciones de “ganadores-netos” ante la guerra de USA e Israel en contra de los ayatolas.
A los rusos le han levantado las restricciones por la venta de su crudo, mientras que Pekín se entiende a las mil maravillas con los iraníes. Por otro lado la administración federal de este país recién acaba de sacar del sombrero de las sorpresas el nombre del criminal y genocida Raúl Castro.
Lo cual pareciera decir que el eje de “éxitos” y popularidad de Donald Trump nuevamente se mueve hacia el Mar Caribe. Venezuela, patas «parriba» y sin ninguna forma, ni democrática ni de muchísimo menos de transición, es una carta “interesante” para jugar en la mano de la partida de las intenciones del voto republicano para noviembre.
Si no se producen resultados palpables y verdaderos en la Venezuela a cargo de los mismos mafiosos de siempre que Norteamérica dejó al cuido, no mediáticos y embusteros, va a ser muy remoto que los republicanos tengan mucha suerte en la formación del nuevo congreso que será electo en este país en noviembre.
Eso el Rodrigato también lo sabe. Y saben también que los americanos tienen que actuar, y sobre todo “dejar actuar”, a las verdaderas fuerzas democráticas de Venezuela que están empujando un GOBIERNO DE TRANSICIÓN que empiece a pedir cuentas a los pillos del siglo XXI y a sus secuaces que creen estar viviendo una eterna luna de miel con el pasado.
Ni lo de Rodríguez Zapatero es una “casualidad”, ni la excarcelación de los otros rehenes del régimen tampoco, ni muchísimo menos la acusación hacia Raúl Castro como homicida recién salida del horno. ¡Viene algo! ¡Viene algo gordo!
A aquellos mamarrachos del siglo XXI se les acabó la “buena suerte”. El “éxito” de sus amigos iraníes se les está empezando a convertir en sus horas finales.
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