CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

La charada del G2 cubano con Bernal

El G2 cubano y el fiscal Tareck inventaron el cuento de los Brazaletes Blancos, según lo cual, un grupo de civiles y militares y algunas figuras públicas tenían entre sus planes asesinar al gobernador del Táchira, Freddy Bernal,

Quienes quieran acabar con Freddy Bernal tendrían que buscarse un ejército. Porque Bernal, fuera de toda discusión, es un superpolicía; y fuerte para mayores señas.

Años y años de entrenamiento y ejercicio de su oficio demuestra, más allá de toda duda, que el hombre es un “cuatriboleao”. No en balde, desde sus tiempos como adeco, le encomendó el mismísimo Carlos Andrés Pérez la creación y puesta en marcha del primer anillo de seguridad de la, para aquel entonces recién electa presidenta de Nicaragua, Violeta de Chamorro.

De ahí salió el asunto de los 250 millones de la partida secreta de la presidencia de la república, el cual el doctor Escobar Salom, fiscal general, elevó a la Corte Suprema de Justicia y los magistrados usaron para enjuiciar a CAP y luego el Congreso lo destituyó.

Muchos son los tumbos que ha dado Bernal desde aquellos tiempos. Después se incorporó al PSUV. Recientemente como “protector” del estado Táchira de la gobernadora anterior, que pasaba su tiempo criando a su hijita recién nacida y haciendo de las suyas, Bernal jamás ha dejado de moverse con entre 6 y 12 espalderos que lo cuidan. Todos ellos con las peores de las caras que cualquiera pueda imaginar.

Individuos, seguramente, de su más estrecha y total confianza. Además, solo por recordar: ¡no hay gocho pendejo, se hace, que es otra cosa muy distinta!

Total que el intento de un supuesto alzamiento y magnicidio de los “brazaletes blancos” o de los pañales amarillos o como quiera que lo llamen, de ser medianamente cierto, equivocaron el objetivo. Empezar por Bernal es un error.

La nueva charada cubana se cae por su propio peso. No tiene un pelo de creíble ni de posible que cuatro gatos armados con tres cortaúñas y un FAL cambalacheado a cualquier colectivo por una botella de anís, piense en serio en atentar en contra de Freddy Bernal.

Las mentiras tienen patas cortas y Maduro y sus rufianes embusteros son capaces hasta de echarlas a andar en sillas de ruedas.

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder! ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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