La clase política venezolana quebró


Entre el miedo y el extrañamiento, el país político está parado. Es que empujar los cambios que Venezuela necesita no resultan nada fáciles. La decepción por tantas veces negociar con aquellos rufianes para solo obtener mentiras; el ir a votar a través del
“mejor sistema electoral del mundo”, probado y comprobado que solo sirve para perpetuar al régimen en el poder; y ahora tener la certeza de una Norteamérica que prioriza su propia agenda, desmoraliza hasta al más alzao.
Sin embargo, la nación venezolana sabe de su enorme poder como Sociedad Civil. El asunto es comprender su instrumentación, más allá de su eterna disposición para ir a votar.
La Sociedad Civil en Venezuela, no los partidos, ni los viejos ni tampoco los nuevos, es la única que puede quitar, poner o dejar a quien sea en el poder. ¡Aquello del “pueblo unido…” no es paja! El estado junto con su sistema de partidos políticos recién acaba de confirmar todo lo que estoy diciendo.
Ambos, narcoestado y fuerzas políticas, quedaron atrás en medio de la tragedia de los terremotos; mientras que una Sociedad Civil muy potente echó «palante» sola, que peor acompañada.
¿Cómo no va a tener la nación venezolana la misma fuerza, la misma potencia, para presionar a quienes sea y adonde estén, de las maneras que el país necesita para cerrar el ciclo que se inició el 3 de enero con la extracción de «Narcolás» y alias “Cilita”?
El sector político a lo más que puede llegar en la Venezuela actual es a poner los gritos, a agitar el avispero o a salir a reprimir.
Pero la agenda, lo que se tiene que hacer en el país, lo conoce perfectamente la Sociedad Civil que ha rescatado heridos y ha recuperado cadáveres sola y con sus propias manos.
www.venezuelainformativa.us no se hace responsable de las opiniones que aquí se publican. Es total responsabilidad del escritor



