El Fogón de la Editora

LA COSA ES AHORA

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Los números, tanto del desempeño de la economía como del comportamiento social y político del venezolano, hoy por hoy se mecen entre unas poquísimas verdades mal contadas y muchísimas tonterías. En todo caso todas tienen la misma aspiración: crear un clima de algo de normalidad para el país.

Que lo intenten, puede ser. El asunto es que los embustes chocan en contra de las mesas vacías del venezolano. Con la falta de trabajos productivos para la gente. Con la patética existencia de sueldos y pensiones en bolívares para vivir dentro del país, pagando todo en dólares. Por mencionar solo tres “cositas” que tienen hasta la coronilla al venezolano.

En ausencia de las cifras del Banco Central o del INE, cualquier empresa privada, con buenas o malas intenciones, trata de sustituir también otras de las funciones de un estado que hace añales dejó de existir.

Al final del cuento, muy pocas empresas realizan proyecciones o estudios de mercado serios para emprender sus negocios en Venezuela. Allá, como en los barrios más peligrosos del mundo, basta con estar asociado con el malandro, con el rufián que manda en la zona, para que las cosas funcionen. Con estar pegado o enchufado al sistema de extorsión de las fuerzas armadas, de todas las policías, las alcaldías del país, las gobernaciones, Nicolasito, Cilia, Padrino, Diosdado, Maduro y sus más cercanos compinches, es más que suficiente para hacer prosperar algún negocio.

Total que para el venezolano de a pie, para los millones que están buscando a Dios día tras día, tiene muy poco valor la cifra de cierre de la inflación o de la paridad del dólar contra el bolívar para el 31 de diciembre. Le resulta casi-casi tan imperceptible como los 10.5 millones de electores que aparecieron de la nada el día del referéndum consultivo, la rehabilitación política de Maria Corina o aquello del cohete chino que pondrá a un paisano en el espacio.

Yo pienso que el venezolano ya está por su cuenta. No cree en nada ni en nadie. Ve perspectiva y ya no se está creyendo en otra salida que no sea la del “ya” y del “ahora mismo”, pues ni aguanta más, ni se cala a más nadie.

En Venezuela se acabaron las elecciones de mentiras, los números adornados y los políticos que hablan bonito. ¡En Venezuela, para mí, la “cosa” es ahora!

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba