Opinión

La cruda realidad de la geopolítica mundial

César Guillén Citterio* / Venezuela RED Informativa.us

Diálogo entre nosotros, la gente común.

Los que siguen creyendo que el problema de Venezuela es el centro del mundo porque en el pasado ayudamos sin distingo a todos, hemos descubierto a raíz de esta tragedia, que el trato que se nos ha dispensado es igual y no muy diferente del que se le otorga a cualquier país con crisis de derechos humanos, miserias o de desastres naturales y que las soluciones están dentro del tiempo que toman tales decisiones diplomáticas. Sigue la angustiante espera.

La amarga realidad demuestra que la bondad puede ser gratificante, pero la vida no siempre es justa. Esto nos confirma que los países buscan su propio interés antes que los principios humanistas y responden de la forma más conveniente ante las amenazas. Obsérvese como en Europa, cada país le dispensa un manejo diferente a la crisis de los refugiados de Asia y del áfrica, que en oleadas interminables ingresan, huyendo de la miseria y de la violencia.

Existe un debilitamiento de la democracia tal como la conocemos. Actualmente se pierde la carrera en el respeto por los DD. HH, en el control de los paraísos fiscales, el lavado de dólares, que generan millones de dólares. Los países forajidos avanzan con la cubierta de la inversión económica, no importando si lo hacen con violadores de los derechos humanos. Es ridículo que la ONU se oponga al uso de la fuerza en los países donde es precisamente el uso de ella, la que los mantiene.

El débil comportamiento de la ONU ante países incursos desde años en violaciones a los DD.HH., indica claramente que el pacifismo y la tolerancia a ultranza, a quien solo beneficia es al terrorismo criminal. Una crisis de líderes de las democracias ha permitido el avance de estos flagelos que se creían controlados, y que, con exagerada prudencia, siguen ocultando esta terrible realidad, haciendo afirmaciones escurridizas, para no perturbar sus intereses económicos o geopolíticos.

El cinismo y la opresión en los sistemas radicales religiosos y socialistas, son abiertamente antidemocráticos. Camuflados en las elecciones democráticas, al alcanzar el poder, optan por mecanismos abiertamente autoritarios y fraudulentos. Definitivamente la paz es frágil y la democracia se debe preservar mediante la vigilancia de los fuertes y de las alianzas entre los de ideas afines. Solo los místicos, soñadores y pacifistas sostienen que la paz es el estado natural del hombre.

Se debe pensar en una nueva organización de países con claras convicciones democráticas y dispuestos a sostenerla por la fuerza. Hay que anteponer un bloque democrático con alianzas de mutua defensa de los países afines, para enfrentar la extorsión China, iraní y rusa, con sus tentáculos ya visibles en Latinoamérica. Es muy alto, el daño económico y político que las irresponsabilidades de la social democracia durante las últimas décadas han permitido en nuestra región.

Los revolucionarios y gobernantes de Latinoamérica se visten siempre con el populismo de la demagogia social de los pensadores del siglo 20 y de los héroes de la independencia, pero bajo esas ropas no tarda siempre en asomarse la cola del caudillo. Ha habido abandono en nuestras defensas y sin combatir hemos sufrido una derrota. Precio que hemos estado pagando.

Un trago amargo que debemos sorber año tras año, hasta que hagamos un supremo acopio y nos preparemos a defender y luchar por la democracia y la libertad

*FEDEPETROL-CARABOBO

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