CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

La cruda realidad

Dentro de Venezuela no es posible adversar al régimen de Miraflores ni con efectividad ni con seriedad. Venezuela es una dictadura manejada por unos individuos que son unos delincuentes peligrosísimos, capaces de lo que sea por conservar el poder. ¡Van para tres décadas demostrándolo día tras día!

Y la ferocidad de ese tipo de dictadura no da margen, honradamente, para enfrentar desde adentro del país al NARCO-RÉGIMEN y aspirar de verdad a acabar con Maduro y su pandilla sin terminar secuestrado por el estado o muerto un par de veces.

Ya sabemos: una primera muerte biológica por torturas y maltratos, y la segunda por desprestigio y embustes falsamente inventados sobre la víctima ejecutada, para contaminar y confundir sobre la moralidad del ajusticiado.

Y estemos claros: aquellos que dicen ser oposición al régimen desde Venezuela, no pueden hacer nada en serio para acabar con la dictadura. Todo, pero todo lo que digan, hagan o comuniquen está controlado y arreglado de una u otra manera por el régimen. Los límites, el discurso y la agenda tienen, necesariamente, que estar bajo supervisión de Maduro y de sus cubanos para dar la apariencia cosmética de que el país funciona como una democracia.

¡Lo cual no es verdad! En caso contrario, se aplica la receta anterior. ¿Así, o con plastilina? El grado de intimidad a que han llegado los negocios que se desarrollan en el país entre las más poderosas empresas energéticas, mineras y del terrorismo mundial con todos los personajes del régimen, está pegado con una potente soldadura de acetileno.

Nunca, nunca antes se había visto una sinergia tan perfecta entre las más grandes corporaciones económicas transnacionales junto con gobiernos y regímenes consagrados al mal y a la maldad, como la que estos malandros del siglo XXI han logrado crear en la actual Venezuela.

El sueño de la multipolaridad de Chávez y Fidel es hoy la pesadilla en la que viven Venezuela y los venezolanos. Toda la oposición doméstica dentro de Venezuela es apenas un punto negro en el colosal negocio en que han convertido los rufianes del siglo XXI a nuestro país. Para ponerlo simple: toda la oposición política interna que dice hacer contrapeso democrático al régimen de Miraflores no le debe costar, en términos de dinero, ni una semana corrida de facturación de los embarques de crudo y de gas que realiza el régimen y del cual no se lleva control alguno en Venezuela. Sin mencionar los negocios de los metales, el narcotráfico y la minoría de narcotráfico.

Y hay que reconocerlo: son tan arrechos que cuando se la ponen chiquita al régimen, consiguen que le entreguen a un rufián como Alex Saab o a los narco-sobrinos de vuelta. Sin disparar un solo tiro. A punta de real, reparto territorial y permisos para saquear los recursos de todo un país.

La única, óigase bien, la única forma y formula de hacer oposición de verdad al régimen, con margen serio de acción, es desde fuera del país.

No nos cansamos. Es fundamental para empezar a verle el queso a la tostada, la formación de un gobierno de Resistencia en el Exilio. Un gobierno de Venezuela que, desde afuera del país, pueda actuar como conector nacional y mundial, y cuyo principal objetivo consista en la salida de la dictadura a como sea. Con margen de acción, vocería y maniobra, no expuesto al aparato para hacer el mal con que esa gente cuenta.

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder! ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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