Opinión

La destrucción de la educación universitaria en Venezuela

Berenice Blanco* / Venezuela RED Informativa.us

“Piensa y reacciona” es la frase de oro de Juan Pablo II que hay que destacar cuando se deshonra y atropella a un ser humano, a una institución, a una nación. Reaccionar en esta expresión significa desobedecer, rebelarse, protestar, transformar nuestros valores en fuerza propulsora de la rebeldía. La educación es el alma de una nación. No nos educamos para actuar como perros amaestrados o personas sumisas, dóciles, obedientes, sino para saber pensar y actuar. Los dictadores usan la irracionalidad en su proceder pero los educadores utilizamos la inteligencia para resolver los problemas. El poder, a través de la historia, siempre se ha impuesto con la fuerza, llámese “militar”, “policial”, “judicial”. Llegó la hora de poner de manifiesto el valor de la educación, en este caso universitaria, y la función que ha desempeñado y libra por el desarrollo del país. Si una nación no es educada se queda estancada, retrocede a la Prehistoria. Y es aquí donde debemos defender la educación universitaria venezolana que tantas luchas ha tenido que librar a través de su historia, muchísimas veces con pérdidas humanas, y acentuar sus grandes aportes a la nación.

Actualmente todas las plantas físicas de las universidades del país están destruidas: sus salones de clase, pupitres, puertas, ventanas, aires acondicionados, escritorios y cubículos de los docentes, equipos de laboratorios, computadoras, sistema eléctrico inservible, incluido el alumbrado, sin agua potable, transporte, etc., todo como producto del saqueo y el robo que bandas de facinerosos han cometido contra estas instituciones, cuyos integrantes han tomado como vivienda los espacios de la universidad sin que hasta el momento se haya hecho justicia. Ante esta tragedia institucional universitaria está la tragedia personal y familiar del docente universitario cuyo sueldo (“migaja”), si es que se le puede llamar así, apenas le alcanza para comprar unos pocos productos de la canasta básica para medio comer dos días de la semana y el sufrimiento es mayor si son 3, 4 ó 5 integrantes y peor aún si hay niños y adolescentes, sin tampoco poder resolver los problemas de salud. La mayoría de los integrantes de la familia de los profesores y profesoras universitarios no tienen zapatos ni ropa que ponerse y para trasladarse de un sitio a otro generalmente no tienen como pagar un pasaje. Los niños y adolescentes muchas veces no entienden esta situación aunque se le explique una y otra vez la tragedia que vivimos. Los que ostentan el poder no les importa esta tragedia porque lo tienen todo y en dólares. ¿Cómo pueden iniciarse las clases en estas condiciones?

Desde donde se le mire es totalmente injusta la arbitrariedad descarada que está cometiendo el gobierno de Nicolás Maduro con los docentes universitarios. Parece ser que se piensa que el papel aguanta todo. Son leguleyos. Es el país del mundo que más leyes tiene. Simplemente pura paja, pura basura.

¿Cómo se respeta a alguien que no te respeta? Si ya hay un contrato colectivo, ¿por qué no se cumple? ¿Por qué se permite que irrespeten la ley, la norma? Nicolás Maduro: ¿Será que sus asesores de la Ftuv le mienten? Haga valer su autoridad. Usted mismo puede revisar el contrato colectivo de los profesores universitarios y se dará cuenta que todas las primas fueron rebajadas a menos de la mitad del porcentaje.

*Docente universitaria

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba
A %d blogueros les gusta esto: