Opinión

La fábula de la hiena

Orlando Peña / Venezuela RED Informativa.us

A la hora de elegir los gobernantes, es mejor escoger a uno sencillo y honesto, en vez de uno
emprendedor, pero malvado y corrupto / Esopo

La tragedia que padece el país, inducida con alevosía, puede resumirse en una fábula de Esopo que lleva por nombre La zorra y la liebre. En ella se relata que una liebre sintió curiosidad por confirmar si era verdad que una zorra obtenía cuantiosas ganancias y por qué le decían la ganadora. Para ello, como deseaba saberlo, la zorra ladina la invitó a cenar a su casa. La liebre, sin pensarlo, aceptó la invitación. Cuando llegó a casa de la zorra se dio cuenta de que no había tal cena, sino que ella misma era la cena. Entonces la liebre comprendió en su infortunio que la zorra era ganadora no por el esfuerzo de su trabajo sino por el engaño y la manipulación. La zorra, para su beneficio, hizo que la liebre tomara una decisión equivocada induciéndola a caer en el abismo de la fatalidad. La liebre fue víctima de una zorra tramposa. En el caso de la tragedia del país, la causa de su desdicha fue por el falso discurso oportunista de una hiena brutal, de risa diabólica, que lo engañó ofreciéndole un mundo feliz para encerrarlo sin forcejeo en el infierno de la trampa socialista: la esclavitud y la servidumbre.

Una vez consumada su obra, la eficacia de la hiena consistió en crear una poderosa cofradía de cómplices criminales, con su tropa de abyectos para gobernar a un país de esclavos a quienes no fuese obligado presionar para que asumieran la servidumbre como la máxima expresión de su felicidad. Después, la tarea de la sucia política fue fácil. En efecto, como el más puro gesto de amor entre Romeo y Julieta, la hiena logró embelesar bajo engaño a la servidumbre dándole migajas económicas. La trampa socialista aplicó su deducción fundamental: toda costumbre se hace Ley. Además, la hiena impuso un nacionalismo radical para crear una imaginaria sensación de bienestar poniendo a la gente a pasar hambre y necesidad. La servidumbre aceptó todo con normalidad. Es muy similar a los personajes de la película La máquina del tiempo, basada en la novela homónima de H. G. Wells, donde se presenta un mundo dividido entre depredadores (Molocks) y presas (Eloi) que viven hipnotizadas y son consideradas animales.

A pesar de su brutalidad y torpeza al hablar, la hiena logró torcerles la mente a sus incondicionales esclavos creando una sofisticada técnica de encantamiento manipulando el lenguaje mediante la mentira y la trampa. De este modo pudo bloquear el descontento y la posible rebelión de su servidumbre convirtiéndola en mansas ovejas, lo cual le permitió dividir por categorías a cada esclavo, creándoles la falsa idea de ser poderosos, manteniendo la uniformidad social del pensamiento único; pero no logró borrar la individualidad de muchos animales rebeldes como un hecho único e insustituible por los que la hiena sentía terror, entre ellos los lobos, tigres y leones. Aquellos capaces de pensar por sí mismos, inteligentes, representaban una amenaza para la hiena de mayor jerarquía, quien siempre andaba rodeada de grupos de hienas violentas, de ojos enrojecidos, que mostraban sus colmillos amenazantes.

El aprendizaje no es fácil y llevarlo a la práctica resulta mucho más difícil. Generalmente se aprende por error y repetición que es lo que forma al genio. Pero cuando se pone en juego el destino de una nación no se puede aprender repitiendo indefinidamente. En este caso, un solo error es suficiente para corregirlo en el instante y así no pasar la vida arrepentido.

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